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viernes, 30 de marzo de 2018

Verdadero o falso

Ahora que la temporada ha entrado en su fase definitiva, empiezan a sonar con intensidad en los distintos medios de comunicación rumores de cara al mercado de fichajes del verano. Entre posibles llegadas y posibles salidas, se filtran también algunas noticias -que cuesta creer- en relación a las intenciones del club de aumentar el salario de varios futbolistas de la plantilla con el objetivo de blindarlos en el equipo. Del mismo modo, se filtran las intenciones de ciertos jugadores de pedir un aumento en sus respectivas fichas, como es el caso de Emre Can, que supuestamente desea convertirse en el individuo con el sueldo más elevado del Liverpool, aspecto que él mismo ha desmentido de inmediato. El caso es que los seguidores tenemos que convivir con noticias falsas, con noticias certeras y con noticias que nadie sabe si son verdad o no, de manera que se hace complicado prestar atención en exclusividad al devenir deportivo. Puede que la solución resida en abandonar la lectura de los tabloides y de las cuentas de Twitter de gente que se dice informada e informadora, ya que no aportan nada y no hacen otra cosa que entorpecer los progresos del colectivo. Solución por la que yo optaré, al menos, hasta junio.

viernes, 23 de febrero de 2018

Los ritmos de competición

Estos últimos días se han vivido con una apacible relajación en el entorno del Liverpool. Tras la victoria ante el Porto en el partido de ida de los octavos de final de la Copa de Europa, el equipo puso rumbo al sur de mi país, España, para hacer una especie de mini pretemporada con vistas a la recta final de la campaña, en la que nos vamos a jugar en todo por el todo. Debo admitir que resulta inquietante que pase más de una semana sin que disputemos ningún encuentro, ya que detener el ritmo de competición no suele sentar bien a las plantillas deportivas, especialmente cuando el desafío que aguarda es un calendario de alto nivel y de creciente dificultad. Mañana regresa el fútbol a Anfield, por suerte. Ojalá los circuitos en bicicleta por Marbella hayan servido de algo a nuestro colectivo.

viernes, 9 de febrero de 2018

Cuestión de intereses

El pasado es algo que no podemos borrar. Los actos que se llevan a cabo a lo largo de la vida sirven como experiencia, ya sea positiva o negativa, según el punto de vista. En el mundo del fútbol, los jugadores cambian de club con frecuencia, por eso suele ser habitual que las aficiones no olviden supuestas traiciones de determinados individuos que, anteponiendo sus intereses personales, se marcharon a ejercer la profesión que desempeñan a otros lugares. En el Liverpool tenemos ejemplos de sobra. Y en el Southampton, nuestro rival del domingo, viven familiarizados con estos procederes. El caso es que Lovren y Van Dijk fueron miembros de la plantilla del Southampton y, casi con toda seguridad, la afición de su antiguo equipo no va a recibirlos con gratitud este fin de semana. No tengo intención de juzgar a nadie ya que, nuestra comunidad social en concreto, tampoco se corta a la hora de reprender y abuchear a Sterling, por decir alguno. No obstante, soy de la opinión de que la indiferencia es lo más recomendable en estas situaciones. Increpar a un futbolista por firmar un contrato profesional es, a mi parecer, una muestra de mediocridad y ausencia de madurez.

Dicho lo anterior, deseo que Lovren y Van Dijk sean titulares y defiendan la camiseta del Liverpool al cien por cien delante de un montón de gente que no les va a perdonar que buscasen nuevos retos en su trayectoria deportiva. El encuentro es importante y que ambos controlen su estado de ánimo resultará fundamental en cuanto a nuestras aspiraciones.

lunes, 25 de diciembre de 2017

El aclamado Boxing Day

Las fiestas navideñas no serían lo mismo sin el Boxing Day. Sin embargo, uno de los aspectos del folclore que rodea a la fecha del 26 de diciembre siempre me ha chocado y más en los tiempos modernos. Me refiero a la idea de que en el Boxing Day las familias llevan a sus hijos e hijas a los estadios, como si semejante acción fuese algo excepcional, dando a entender que durante el resto del curso los niños y las niñas nunca acuden a los recintos deportivos a disfrutar del fútbol. Que yo sepa, los niños y las niñas presencian partidos en directo cada sábado y domingo y también entre semana, de modo que el romanticismo absurdo de afirmar que solamente en el Boxing Day se produce presencia infantil en los graderíos, responde a una leyenda urbana, a un mito sin fundamento empírico. Dejando a un lado este apunte sin demasiada importancia, mañana toca partido contra el último clasificado de la competición, en una jornada en la que estamos obligados a obtener un resultado positivo. Come on Liverpool...

jueves, 12 de octubre de 2017

Los elegidos

Coutinho y Mané han sido seleccionados entre los treinta futbolistas que optan al Balón de Oro en el presente año 2017. Es evidente que no se lo llevarán, pero el hecho de que dos jugadores del Liverpool se encuentren en esa lista es un motivo de orgullo, a pesar de que el galardón es casi una anécdota y apenas tiene repercusión deportiva tangible. Desde que Messi y Cristiano Ronaldo alcanzaron la madurez absoluta, el Balón de Oro es cosa suya. Por tal motivo, el premio en cuestión apenas genera interés en la era contemporánea debido a que es obvio que se lo van a dar a uno de ellos. Sin embargo, en mi condición de seguidor del Liverpool, quiero felicitar a Coutinho y a Mané por haberse abierto hueco en un repertorio plagado de estrellas, demostrando así que en Merseyside se cuida y se promueve el buen fútbol en estos tiempos confusos en los que lo mediático supera casi siempre a lo futbolístico.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Los porteros

Aquellos que nos encontramos en gran medida próximos a un proyecto político como Podemos, movimiento que nació hace casi tres años en España, estamos acostumbrados a hablar de debates internos en los últimos tiempos. Los distintos líderes de la agrupación afirman que las discusiones en el seno de una estructura social deben plantearse en términos de apertura, con la máxima transparencia. Coincido con dicha tesis, aunque albergo ciertas reservas, ya que en ocasiones abrirse en exceso puede conducir a que la opinión pública confunda corrientes de opinión con corrientes de división -algo en lo que los distintos medios de comunicación ponen especial empeño-. Sin embargo, no tener miedo a debatir es un ejemplo actitudinal de madurez considerable. Algo similar ocurre en un equipo de fútbol. En nuestro caso, el debate interno, desde pretemporada, reside en el puesto de portero.

La llegada de Loris Karius puso en entredicho la continuidad de Simon Mignolet en la condición de guardameta titular indiscutible. Es más, el propio Karius se hizo con la titularidad después de recuperarse de una inoportuna lesión que le privó de arrancar la campaña en el once inicial. Pero tras algunas actuaciones dubitativas, y especialmente tras la derrota en Bournemouth y el empate contra el West Ham, Mignolet ha vuelto a hacerse un hueco en la alineación mandando a su colega al banquillo. Confieso que no tengo muy claro cuál de los dos acabará asentándose rutinariamente en la portería. Ahora mismo, mi convencimiento es que ni siquiera Jürgen Klopp lo sabe. Por lo tanto, el debate va a continuar. Y quizás es bueno que así sea, por eso de que los futbolistas, al reconocer competencia interna, entrenan mejor a diario.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

El diseño de las porterías

Hace años, en mi época infantil, solía interesarme por el diseño de las porterías de los estadios de fútbol. Es más, tenía por costumbre reconocer el terreno en el que se estaba disputando un partido en función de la forma y estructura de las redes de ambas metas. Incluso diseñaba mis propias porterías diferenciadas con el propósito de jugar a las chapas. Lo hacía con cajas de cartón, normalmente de galletas. Aquello parece ahora un simple pasatiempo de la infancia. Sin embargo, todavía sigo fijándome, hoy en día, en las porterías y en las redes de los diferentes recintos futbolísticos tanto de Inglaterra, como del panorama internacional. De hecho, el distintivo color rojo de las redes de Anfield durante las últimas campañas llamaba mi atención. Por eso no ha dejado de sorprenderme que Jürgen Klopp haya decidido recuperar el blanco en las redes de las metas de nuestro estadio, argumentando que de ese modo los jugadores obtendrán una mejor visibilidad del arco. Resulta que mi interés por el tema de las porterías guardaba un cierto sentido.

viernes, 12 de agosto de 2016

Avance significativo

A escasas horas del inicio de la competición oficial, el nuevo Main Stand avanza a pasos agigantados para estar a punto en el encuentro de la cuarta jornada de la Premier League que disputaremos ante el actual campeón, el Leicester City. La ampliación del graderío implicará un considerable aumento de los ingresos monetarios del club. Cierto es que el Main Stand se había quedado pequeño, por no hablar de las zonas de visibilidad reducida debido a las columnas que sustentaban el tejado. No obstante, supongo que el aspecto económico habrá pesado mayoritariamente a la hora de llevar este proyecto a la práctica. Sea como sea, Anfield es ahora un estadio que se ha modernizado y a decir verdad, la estética de la grada recién construida resulta bastante llamativa.

domingo, 10 de julio de 2016

Los despropósitos de la UEFA

Del mismo modo que en su momento no escribí nada sobre el famoso resbalón de Gerrard en la jornada 36 de la Premier League 2013/14 en este portal, a lo largo del tramo final del pasado curso tome la decisión de dejar de lado la acusación que la UEFA efectúo hacia Mamadou Sakho por una supuesta ingesta, por su parte, de sustancias prohibidas. Sin embargo, ahora que dicha acusación se ha resuelto y que nuestro jugador ha sido exculpado, considero oportuno criticar al principal organismo del fútbol europeo. Y es que Sakho, además de perderse los tres partidos más importantes del Liverpool en los meses de abril y mayo de la pasada campaña -las semifinales y la final de la Copa de la UEFA-, también se ausentará de la final que su selección, Francia, va a disputar esta noche frente a Portugal en la Eurocopa.

La verdad es que en situaciones de este tipo, en las que el club aparta al implicado, resulta complejo mostrar apoyo al deportista en cuestión ante la gran cantidad de dudas que genera la posibilidad de una auténtica existencia de dopaje. No obstante, debo reconocer que tuve claro, desde el primer momento, que tarde o temprano se demostraría la inocencia de Sakho. Algunos otros camaradas también, ya que recuerdo, por ejemplo, aquella pancarta que se exhibió en Villarreal cuyo lema clamaba #FreeSakho. El tiempo nos ha dado la razón. Espero que la UEFA, ese entramado burocrático al servicio de intereses mercantiles, espabile en lo referente a lo importante, que es el deporte. Parece que en dicha organización, ciertos personajes andan más preocupados por sus sillones y poltronas que por ofrecer a los aficionados un producto honesto y de calidad. Cuando son los futbolistas los que pagan por tales incompetencias, acaba por verse afectada una comunidad entera de seguidores y simpatizantes. Me conformaría, visto lo visto, con que no se volviese a repetir una metedura de pata tan impresentable.

viernes, 22 de abril de 2016

El embajador equivocado

Quiero comenzar este texto dejando bien claro que los cargos honoríficos que se otorgan a determinados futbolistas ya retirados me parecen una inmensa tontería. Teniéndolo en cuenta, es difícil no valorar ciertas noticias con espíritu crítico. Un club de fútbol, además de un equipo deportivo, es un entramado social que genera ideología y sentido de la pertenencia. Y más un club como el nuestro, cuya principal característica reside en el hecho de ser considerado un club de la gente. Por eso, cuando los que llevan las riendas de la entidad toman decisiones al margen de la opinión pública, uno se siente irremediablemente traicionado. El caso es que las altas esferas han llegado a la conclusión de que convenía que Michael Owen volviese a disponer de un vínculo activo con el Liverpool. Estamos frente a una insensatez y un despropósito de enormes dimensiones. Quizás haya personas que, sin conocer la historia, queden sorprendidas ante la rotundidad de mis palabras. Sin embargo, los que vivimos el día a día del club desde hace muchos años, sabemos que Michael Owen es un personaje de infausto recuerdo entre nuestra masa social.

El vínculo que las altas esferas le han concedido al futbolista que en su momento tomó la dramática decisión de olvidar su pasado para firmar con el Manchester United, no es otro que el de embajador internacional del club. De chiste, vamos. Que un tipo que traicionó su trayectoria deportiva vendiéndose al principal enemigo vaya a encarnar el nombre del Liverpool FC por el mundo, resulta desagradable y ofensivo. La respuesta de seguidores, aficionados y simpatizantes es unánime: Michael Owen no nos representa.

jueves, 31 de marzo de 2016

Johan Cruyff y su legado

La prensa deportiva, en concreto la de mi país, España, nunca dejará de sorprenderme. Aunque me interesan bastante poco los contenidos que tratan tanto en los informativos de la televisión como en los diarios digitales, de vez en cuando, y más al producirse una noticia de alcance, uno tiende a repasar los titulares y a atender a las informaciones que se mueven en dichos medios de comunicación. Hace escasos días el mítico Johan Cruyff falleció. Cualquier aficionado al fútbol se hizo eco del suceso. No obstante, es curioso que la prensa española se refiriese al susodicho haciendo mención solamente a los años en los que jugó y en los que entrenó al Barcelona. Ni rastro de su paso por el Ajax. Supongo que no hay mala intención en ello, pero no deja de ser desesperante que haya entidades que, para los grandes medios de comunicación de masas, ya no pinten nada en absoluto. Mis respetos al gran Johan Cruyff y a su legado en el Barcelona, sin olvidarme, por supuesto, de lo mucho que le dio al Ajax, club en el que se formó y con el que, siendo jugador, logró levantar tres Copas de Europa.

martes, 15 de marzo de 2016

La verdadera canción de moda

Hace unos meses afirmé que en el entorno social del club había una nueva canción que se estaba empezando a poner de moda. Sin embargo, me equivocada rotundamente. La auténtica canción que ya es moda oficial entre los seguidores del Liverpool es otra distinta, no por el personaje al que va dedicada, sino por la melodía que la compone. Podéis escucharla aquí.

sábado, 27 de febrero de 2016

De regreso a Londres

Uno de los momentos más amargos de la temporada pasada, en lo que a mí respecta, fue la noche en la que caímos eliminados de la Copa de la Liga en semifinales ante el Chelsea en Stamford Bridge. Aquel día, a decir verdad, estaba convencido de que íbamos a clasificarnos para la final. Sin embargo, y pese a que fuimos mejores durante gran parte del partido, un gol en la prorroga nos mandó a casa. No obstante, hace escasos días me topé con un vídeo que me hizo recordar dicho encuentro. En el mismo se observa al Travelling Kop desplazándose por las calles de Londres en dirección al estadio, amenizando la marcha con cánticos de los habituales en nuestra grada -incluida la canción dedicada al anterior entrenador-. A un día de disputar una final en Londres, aunque sea en Wembley y frente al Manchester City, me apetecía resarcirme de la derrota del curso anterior con este documento audiovisual que os invito a que reviséis. Mañana en Londres tronarán, de nuevo, nuestras consignas. Come on Liverpool...

martes, 23 de febrero de 2016

La mística

Supongo que ya lo habré escrito alguna vez, pero en ocasiones es necesario repetirse. No tengo por costumbre interesarme por las andanzas de nuestros jugadores más allá del desempeño que ejecutan en los terrenos de juego. Del mismo modo, suele importarme lo justo a lo que se dedique el cuerpo técnico en sus ratos libres. Teniendo en cuenta lo anterior, debo reconocer que desde que Jürgen Klopp llegó al club, me inquietan moderadamente sus coqueteos con el terreno de lo mediático. En el momento en el que nuestro actual entrenador se hizo un nombre en el mundo del fútbol mundial llevando al Borussia Dortmund a la gloria, la mayoría de aficionados al deporte rey descubrieron el carisma de este individuo. Es curioso ya que muchos de mis amigos y conocidos no tenían ni idea de quién entrenaba al Liverpool hace escasos meses y, sin embargo, ahora todos y cada uno de ellos saben a la perfección el nombre del tipo encargado de copar semejante responsabilidad.

En el fútbol moderno cuesta hacerse sitio en las conversaciones cotidianas de la gente si no tienes en tus filas a varios jugadores mediáticos o, en este caso, a un entrenador con auténtico gancho en los medios de comunicación. Por suerte, Jürgen Klopp es tan mediático como comprometido con la causa. Sin duda, una gran parte de la comunidad futbolística consideraba que era el hombre idóneo para comandar las riendas de un club de la categoría del Liverpool. Será por las similitudes que existen entre nosotros y el Borussia Dortmund. Y será también porque, aunque llevemos años en la segunda o tercera línea internacional en cuanto a resultados, la mística que rodea a nuestra entidad, con sus altibajos, continúa estando intacta.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Clientela

Me ha costado casi dos semanas el poder sentarme delante de la pantalla del ordenador a escribir el presente texto. Decía Klopp, tras perder frente al Crystal Palace en el último partido de liga hasta la fecha, que se sintió muy solo cuando, a pocos minutos del final de la contienda, amplios sectores de aficionados abandonaban las gradas de Anfield. Un entrenador que acostumbra a saludar uno a uno a los componentes de su equipo, ganen o pierdan, cuando el árbitro pita el final del choque, sabe con creces de lo que habla. Es posible que no sea el momento adecuado para hacer un profundo y minucioso análisis de lo que conlleva la transformación del fútbol en un completo negocio en los tiempos actuales, pero creo que la conversión de las aficiones en simple clientela es uno de los factores clave que determina el escaso apoyo que los seguidores le proporcionan al colectivo en los partidos que disputamos en casa.

Son muchos los compañeros que, en diferentes plataformas, han denunciado la inactividad del público de Anfield y la normalización de tal tesitura. Cada vez se escuchan menos cánticos de ánimo a los jugadores, y aunque en cierta medida es comprensible la desafección del respetable ante la escasa competitividad deportiva de los nuestros en las temporadas recientes -a excepción del tramo final de la campaña 2013/14-, el mercantilismo despiadado hace de los recintos futbolísticos espacios progresivamente más y más apáticos. Me entristece que el propio Klopp lo haya vivido y palpado tan pronto, durante sus primeras semanas al mando de la plantilla. Espero que las palabras que pronunció al respecto inyecten algo de pasión a los desplazados hasta Anfield en futuras jornadas. La plantilla necesita del calor de nuestra gente.

viernes, 30 de octubre de 2015

La canción de moda

En el día de hoy siento el deber de compartir con todos mis lectores la nueva canción que ya entona un gran sector de aficionados del Liverpool y que espero que suene durante muchos años en Anfield, en los desplazamientos a otros estadios y en los bares y casas particulares...

viernes, 25 de septiembre de 2015

McAllister y la alternancia

Resulta que en la actualidad, los primeros entrenadores de los equipos, en nuestro caso Brendan Rodgers, están implantando la extraña costumbre de, en determinadas ocasiones, delegar el protagonismo antes y después de los partidos a los segundos técnicos. Es decir, centrándonos en el Liverpool, Gary McAllister, que se incorporó a la plantilla de preparadores en verano, ejerce puntualmente las labores de líder dando explicaciones a la prensa tras los encuentros disputados por el equipo. No deja de sorprenderme esta estrategia. En España se conoce el mencionado método ya que lo solía utilizar el hoy manager del Chelsea, José Mourinho, cuando cedía los honores al que era su ayudante, Aitor Karanka, en el Real Madrid. Ahora somos nosotros los que nos subimos al barco de la doble cara en cuanto a las charlas con los periodistas. Debo declarar que no es habitual que me interese en exceso por lo que dicen o dejan de decir los entrenadores. Lo mío es atender a lo que los jugadores hacen en el campo, y lo que venga con posterioridad, me importa poco. Pero en la situación en la que nos encontramos, con tantas dudas e incertidumbres alrededor de la figura de nuestro primer entrenador, reconozco que voy leyendo y escuchando con detenimiento todos sus argumentos. De ahí que al ver a McAllister hacer lo propio al concluir el dramático partido frente al Carlisle United me sintiese desconcertado.

Y no es porque considere a McAllister un individuo poco válido para ejercer de cabeza visible, ni mucho menos. Guardo un excelente recuerdo de sus años como jugador, vaya por delante. Lo que ocurre es que me da la sensación de que en ciertos momentos, el amigo Brendan Rodgers podría estar escondiéndose o tramando algo en las sombras a merced de los malos resultados y del mal juego del colectivo. No tiene pinta, en las próximas fechas, de que la directiva se plantee cambios radicales. Habrá que seguir atentos a las reacciones del respetable en Anfield, empezando por este sábado en el complicado enfrentamiento contra el Aston Villa, un duelo que se antoja absolutamente fundamental si no queremos seguir de espaldas y cuesta abajo.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Ganar o convencer

La mayoría de mis amigos son madridistas. Y los que no, o son del Atlético de Madrid o del Barcelona. Conozco a muy pocas personas que, viviendo en mi entorno cercano, apoyen a otros equipos. La excepción, obviamente, son los camaradas del Liverpool con los que tengo contacto gracias a la gran red de redes. Dicho lo anterior, recuerdo que en el año 2006 el Real Madrid tomó la decisión de firmar como entrenador al carismático y polémico Fabio Capello, un técnico que se caracterizaba por la escasa vistosidad de su fútbol pero por una enorme efectividad en cuanto a resultados. Aquello suscitó debate a mi alrededor. Había algunos madridistas de los que me rodean que despreciaban rotundamente el estilo del entrenador italiano, mientras que otros sabían que, a pesar del fútbol aburrido que practicaban los suyos, las victorias acabarían por llegar. Y eso fue lo que sucedió. El Real Madrid quedó campeón de liga aquel curso tras una sequía de varios años sin títulos. Sin embargo, la incesante presión que ejercía el siempre crítico Bernabéu en contra del por entonces manager del equipo hizo que la directiva tomase la decisión de cesarle de su cargo una vez concluida la temporada.

Cuando en 2004 el Liverpool fichó a Rafa Benítez -que casualmente ahora entrena al Real Madrid-, rondó por mi cabeza un único pensamiento: a ver lo que dura. Y duró cinco temporadas, con una Copa de Europa y un subcampeonato europeo a sus espaldas, además de una FA Cup, una Supercopa de Europa y una Community Shield. Rafa Benítez también fue criticado debido a su fútbol táctico y rocoso, lo que no impidió que nos brindase la mejor etapa reciente del club en cuanto a logros se refiere. Yo no me considero un seguidor excesivamente resultadista. Es más, primo en multitud de ocasiones el juego del equipo a los marcadores finales. No obstante, sería deshonesto otorgarle mayor importancia a dar una buena imagen futbolística que a ganar en los tiempos que corren. Quiero que el Liverpool gane y, llegados a este punto, reconozco que no me importa vencer aunque sea jugando mal. Por eso nunca me ha gustado criticar a los entrenadores que, utilizando estrategias en ocasiones no demasiado espectaculares, logran triunfos de tremendo mérito -un claro ejemplo es el del Cholo Simeone en el Atlético de Madrid-. En la actualidad priman las victorias por encima de hacerlo bonito en cualquier tipo de deporte de competición profesional. Y a decir verdad, espero que Brendan Rodgers logre ganar aunque sea sin convencer en el presente curso. Porque sé que si no gana, por mucho que consiga convencer con su estilo de juego, los que mueven el dinero en el club terminarán por despedirle.

jueves, 20 de agosto de 2015

Ética de trabajo

En la retransmisión del partido contra el Bournemouth en esa plataforma a la que ahora denominan Movistar+, el narrador y el comentarista de turno hicieron alusión a unas palabras de Lallana en las que nuestro jugador aseguraba que, a base de mucho entrenamiento, ha logrado llegar a ser ambidiestro. Es decir, que le pega al balón tanto con la izquierda como con la derecha. Supongo que no debo ser el único que se había dado cuenta de este hecho ya desde su etapa en el Southampton. Pero lo que de verdad me llamó la atención fue el comentario sobre el que ambos locutores discutieron a continuación. No sé con precisión si fue Sixto Miguel Serrano o su acompañante el que denominó la estrategia técnica de Lallana tal que una muestra de gran ética de trabajo. El término ética de trabajo ronda por mi cabeza en los últimos días y no acabo de tener del todo claro el motivo.

Quizás lo asocio a la cuestión de la disciplina pseudo-militar de un equipo de fútbol. Lo veo cada tarde cuando bajo a hacer deporte cerca de mi casa. Los equipos de fútbol de mi barrio, a partir de las categorías inferiores, se ven sometidos a duras sesiones de trabajo técnico y táctico. Es curioso verlo desde fuera. Si en el fútbol base los entrenadores buscan incesantemente lo minucioso, supongo que Rodgers multiplicará esa manera de actuar por diez o por cien. O quizás sea Lallana en solitario el que, al querer despuntar, se haya aplicado a sí mismo una rutina extra a la hora de mejorar en su faceta de futbolista. Más allá del suceso en cuestión, admito que sería muy de mi interés acudir a alguna sesión preparatoria del equipo con el fin de comprobar cuál es la auténtica ética de trabajo de nuestro entrenador. En sus altibajos tras las tres temporadas en las que lleva entrenando a la plantilla, las dudas sobre su eficacia nos invaden a muchos. Por tanto, no es de extrañar que, ante semejante motivo, seamos un amplio número de seguidores los interesados en comprobar qué clase de técnico es Rodgers en realidad.

jueves, 13 de agosto de 2015

El comportamiento

A comienzos de la temporada pasada, cuando Balotelli aterrizó en el Liverpool, supuse que si Rodgers lograba que se centrara y se comportase, iba a ser un jugador de gran ayuda y, además, el propio Rodgers demostraría sus dotes como entrenador y también como psicólogo. Nada más lejos de la realidad. A decir verdad, las cualidades que tenga Rodgers a la hora de preparar mentalmente a los miembros de la plantilla las desconozco. Sin embargo, la aportación de Balotelli al equipo desde hace un año ha sido un cero a la izquierda. Apenas unos pocos goles, que se pueden contar con los dedos de una mano, y algún que otro encontronazo. Pero al parecer entre sus compañeros no cae del todo mal. Por eso ayer varios de ellos se juntaron para festejar el cumpleaños del chaval, que al no servirnos en el terreno de juego, deberá contentarse con este tipo de celebraciones. Es una pena que un futbolista con tanta proyección sea hoy por hoy un simple reserva que ni juega ni entrena en condiciones. Del mismo modo, es una pena que invirtiéramos una cantidad de dinero considerable en un individuo cuya contribución reside en subir fotos a Instagram y en hacer que varios jugadores de la plantilla del equipo cocinen una tarta diseñada con su camiseta del conjunto nacional italiano.