viernes, 20 de noviembre de 2015

Clientela

Me ha costado casi dos semanas el poder sentarme delante de la pantalla del ordenador a escribir el presente texto. Decía Klopp, tras perder frente al Crystal Palace en el último partido de liga hasta la fecha, que se sintió muy solo cuando, a pocos minutos del final de la contienda, amplios sectores de aficionados abandonaban las gradas de Anfield. Un entrenador que acostumbra a saludar uno a uno a los componentes de su equipo, ganen o pierdan, cuando el árbitro pita el final del choque, sabe con creces de lo que habla. Es posible que no sea el momento adecuado para hacer un profundo y minucioso análisis de lo que conlleva la transformación del fútbol en un completo negocio en los tiempos actuales, pero creo que la conversión de las aficiones en simple clientela es uno de los factores clave que determina el escaso apoyo que los seguidores le proporcionan al colectivo en los partidos que disputamos en casa.

Son muchos los compañeros que, en diferentes plataformas, han denunciado la inactividad del público de Anfield y la normalización de tal tesitura. Cada vez se escuchan menos cánticos de ánimo a los jugadores, y aunque en cierta medida es comprensible la desafección del respetable ante la escasa competitividad deportiva de los nuestros en las temporadas recientes -a excepción del tramo final de la campaña 2013/14-, el mercantilismo despiadado hace de los recintos futbolísticos espacios progresivamente más y más apáticos. Me entristece que el propio Klopp lo haya vivido y palpado tan pronto, durante sus primeras semanas al mando de la plantilla. Espero que las palabras que pronunció al respecto inyecten algo de pasión a los desplazados hasta Anfield en futuras jornadas. La plantilla necesita del calor de nuestra gente.

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