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viernes, 19 de octubre de 2018

The Cavern: Escritura y voluntad

Una vez me preguntaron cuál sería mi profesión deseada, esa forma de ganarnos la vida que todos soñamos con tener y que en el 99% de los casos nadie alcanza. Respondí que escritor. Unos quieren ser cantantes, otros quieren ser futbolistas, otros quieren ser pilotos, otros quieren ser actores. Yo dije escritor, convencido de ello. Vivir de la escritura sería un sueño, la verdad, aunque soy consciente de lo difícil que es y más hoy en día, puesto que nos movemos en una época en la que las redes sociales están convirtiendo en autores a decenas de individuos bastante cuestionables pero con una capacidad de obtención de followers altísima, lo que implica para la gente corriente que, si no captas seguidores de antemano, no publicarás nada. Este blog ha sido mi compañero de aventuras desde 2013. Recuerdo que decidí abrirlo con varias intenciones en mente: una de ellas era la de entrenarme en la escritura. Ahora que pienso, de nuevo, en lo maravilloso que sería escribir ficción y fantasía, rememoro aquel año con cierto sentimentalismo. Por eso he tomado la determinación de recuperar viejos cuadernos en blanco que guardaba casi olvidados, con el propósito de apuntar en sus páginas todas las ideas narrativas que me vengan a la cabeza. Quiero volver a disponer de la voluntad de escribir, de contar historias, de abordar la escritura de manera amateur, sí, pero con la misma ilusión con la que en 2013 pensaba en prepararme para dicho cometido en Liverpool FC in Madrid City. Quizás os cuente algunos detalles y progresos en un futuro no demasiado lejano.

lunes, 29 de enero de 2018

The Cavern: Los bares de Madrid

Después de no reflexionar en el blog al concluir los dos últimos y desastrosos partidos del equipo, con derrota en Swansea en liga y eliminación de la FA Cup ante el West Bromwich Albion, regreso escribiendo unas líneas que se alejan por completo del fútbol. El caso es que hace algunas semanas me compraron el gorro que podéis observar en la instantánea adjunta al texto, prenda directamente llegada desde Irlanda que, además de una gran belleza estética, ayuda a aislar el frío con tremenda eficacia. Un amigo lo trajo de Dublín, ciudad que está muy cerca de Liverpool, como bien sabe cualquier aficionado a la geografía. Irlanda es un país con una cultura a la que guardo especial respeto. Soy aficionado al ambiente y al folclore celta, cuya culminación se observa con minuciosidad en los pubs y en los restaurantes de estilo irlandés que pueblan el mundo entero. Es preciso aclarar que aquellos recintos considerados de estilo americano son, en realidad, una adaptación del estilo de Irlanda, por la influencia que alberga lo irlandés en el continente del otro lado del Atlántico. El problema es que, al menos en Madrid, los pubs cuyo propósito es asemejarse a los recintos irlandeses, carecen en su mayoría de un detalle de vital importancia: música acorde al lugar. Por desgracia, es habitual que, al entrar en algunos de estos pubs de Madrid y alrededores, en vez de encontrar música de origen celta, sea música de corte latino la que inunde el emplazamiento. Es por tal motivo por el que trato de frecuentar en escasas ocasiones dichos bares, salvo alguna cadena de restaurantes que sí respeta, hasta cierto punto, la idiosincrasia irlandesa.

Quizás debería, para dar suerte al Liverpool en los próximos encuentros que aguardan, visualizar los mismos con el gorro de Irlanda puesto. Es posible que, en un intento de recuperar el rumbo perdido en fechas recientes, sea una de las soluciones a considerar.

lunes, 31 de octubre de 2016

The Cavern: Orgullo

Estoy leyendo un libro cuya temática trata sobre la clase obrera en España. En uno de sus capítulos, se explora el vínculo del cine con el movimiento obrero, una cuestión de tremenda importancia y que, por desgracia, está poco extendida en la opinión pública convencional. Los autores del mismo, Ricardo Romero -más conocido como Nega, de Los Chikos del Maíz- y Aratxa Tirado explican que el cine, en su condición de elemento de la superestructura, posee la capacidad de generar ideología en las masas y de ejemplificar diferentes estilos de vida que, en lo habitual, suelen inclinarse por tipos de relaciones sociales burguesas o aspirantes a burguesas. Por ello, cuando aparece una película que describe los lazos de solidaridad de comunidades de la clase obrera en lucha contra la tiranía y la opresión de los gobiernos y de las grandes corporaciones, es lógico que sintamos que todavía queda algo de esperanza y que es posible recuperar un cine comprometido con la emancipación. Una de esas películas es Pride, Orgullo en castellano, historia que refleja la unión entre un grupo de mineros y de homosexuales en la Inglaterra de los años ochenta combatiendo al gobierno de la neoliberal Margaret Thatcher, una lucha compleja, cargada de prejuicios iniciales derivados de la miseria y que desemboca en la solidaridad que se eleva por encima de cuestiones diferenciadoras fusionando a los colectivos golpeados por las lógicas del capitalismo.

Recomiendo su visionado, ya no sólo debido a que es una excelente película, sino porque ese papel que juega el cine en la mencionada superestructura, construyendo imaginarios culturales que por regla general juegan al servicio de la difusión de la ideología dominante, necesita de un mayor número de obras que ayuden a despertar conciencias y que sirvan para que los miembros de la clase obrera, ya sea en España, en Inglaterra o en cualquier región del planeta, seamos capaces de cooperar en un movimiento agregador que tenga como objetivo principal plantar cara un sistema socioeconómico que es la raíz de todas las injusticias.

sábado, 24 de enero de 2015

The Cavern: Desde Finlandia

Referirse a un país como Finlandia, siendo seguidor del Liverpool, implica necesariamente evocar el recuerdo del inigualable Sami Hyypiä, el que fuese central de nuestro equipo durante la década pasada y que, además, marcó una época formando pareja junto a Carragher, siendo parte fundamental de la consecución de la quinta Copa de Europa en mayo de 2005 en Estambul. Pero hoy no van por ahí los tiros. Hoy, día en el que nos enfrentamos al Bolton Wanderers en ronda de FA Cup, me parece oportuno dedicar unas líneas sin pretensión ninguna a un músico que, como Sami Hyypiä, procede desde tierras finlandesas y cuyo estilo se asienta en el heavy metal. Podría realizar un paralelismo entre el fútbol de Sami Hyypiä y la música de Jari Mäenpää, ya que ambos, en mi opinión, evocan ciertas emociones similares, cada uno en lo suyo. No obstante, Jari Mäenpää y su banda, Wintersun, merecen un capítulo aparte. Nada de fútbol, solamente heavy metal. Y si me apetece escribir sobre ellos es debido a que, en su particularidad, este tipo y el resto de su grupo se han permitido la licencia de, en más de diez años, sacar la escasa cantidad de dos discos. Con dos discos recorren el mapa y nos tienen a todos en vilo, pendientes de la publicación del tercero, continuación del segundo, que de momento está en fase de elaboración a la espera de que el amigo Jari se haga con su propio estudio de grabación por medio de un crowdfunding. Y es que, en ocasiones, el nunca caminarás solo también repercute en la música. Cientos de individuos anónimos colaboran prestando recursos económicos para que Wintersun termine de una vez el álbum, aspecto que es elogiable en cuanto a la base de fans se refiere. Por ello dedico este texto a esos sujetos, a aquellos que han decidido apoyar a Jari y a los suyos para que los demás tengamos la oportunidad de, en un futuro esperemos no muy lejano, disfrutar de las nuevas piezas musicales de unos auténticos genios del heavy metal.

sábado, 8 de marzo de 2014

The Cavern: Cydonia

Todo escritor necesita un nombre artístico para lograr diferenciarse de los demás. El concepto de posicionamiento es elemental a la hora de entender la temática a la que estoy haciendo referencia. En marketing, posicionar una marca significa establecer a la misma en la mente de los consumidores en una percepción subjetiva que busca la distinción con respecto a las marcas de la competencia. Las redes sociales son el principal campo a través del cual individuos como yo, generadores de ciertos contenidos, tenemos la opción de emplear las estrategias de posicionamiento para darnos a conocer. De modo que, tiempo atrás, me vi en la obligación de inventar un alias personal que me representase de manera absoluta. La idea de apellidarme bajo el seudónimo de Cydonia se me ocurrió durante la madrugada del 21 de octubre de 2012, puesto que la noche anterior asistí al mejor concierto que he disfrutado en toda mi existencia, que no fue otro que el show de Muse en el Palacio de los Deportes de Madrid. Tras meditarlo, llegué a la conclusión de que debía confeccionar mi nueva identidad bajo el amparo de uno de los mayores himnos de la que es mi banda por excelencia. La pieza en concreto se denomina Knights of Cydonia, una canción sobrenatural que en directo atesora la capacidad de transportarte hasta otra dimensión. La presente entrada no tiene mayor propósito que descubrir a los lectores no iniciados que el autor de este blog, es decir el que escribe, se apoda a sí mismo de semejante forma gracias a una bestial composición de rock n' roll. Aquí dejo el correspondiente documento audiovisual.

viernes, 10 de enero de 2014

The Cavern: Bajamos al Camarote

Creo que era verano cuando me enteré de que uno de mis grupos favoritos, La Fuga, preparaba nuevo disco. El trabajo se publicó durante el mes de septiembre, a mediados aproximadamente. Como es habitual en estos casos, presentaron un primer sencillo para enganchar al respetable, un tema cuyo nombre es Lunes de Olvido y para el que rodaron un videoclip bastante conseguido, muy en su estilo. A partir de entonces, fueron recorriendo ciudades con pequeños conciertos eléctricos de media duración, para pasar después a la no menos habitual gira por toda la geografía estatal. Anunciaron fecha en Madrid, a finales del pasado mes de noviembre. Sin dudarlo, compré mi entrada para asistir al show, ya que cuando estos tipos vienen a mi ciudad, yo soy el primero que acude a la convocatoria. Ahí empezó todo, porque poco antes de la cita, comunicaron que iban a rodar el segundo videoclip del álbum esa misma noche, de uno de los temas estrella del trabajo denominado, por cierto, Más de Cien Amaneceres. La canción se titula Camarote y es una de esas composiciones que entra en tu cabeza y se queda en ella para siempre.

Una vez en la fila de entrada a la sala en la que se celebraba el evento, recibí una petición que al principio me resultó chocante. El músico-actor Jimmy Barnatán, al que muchos conoceréis por su interpretación de Chucky en la serie Los Serrano, se acercó hasta mí para que les ayudase con una escena de la grabación del vídeo. Yo, sorprendido por lo extraño de la situación, tardé unos segundos en reaccionar. Lo pensé bien y dije que sí, que estaba dispuesto a participar en el montaje, para lo que me llevaron hasta la puerta del recinto, emplazamiento en el que tenía que realizar mi papel. El resto es mejor que lo veáis en el propio resultado final que adjunto a continuación. Salir en un videoclip de La Fuga es, digamos, un pequeño sueño hecho realidad. Soy el personaje que aparece en el minuto 01:57, el que le impide el paso al mencionado Jimmy al lugar. A disfrutar en el Camarote...

martes, 12 de noviembre de 2013

The Cavern: Las figuras de Queen

Si me dan a elegir entre pequeños detalles o grandes consecuciones, es posible que en un 99% de las ocasiones me quede con los pequeños detalles. Soy un tipo poco corriente, de eso nadie tiene duda, por lo que suelo decantarme por aquellas circunstancias que implican salirse del guión establecido y sorprender tanto a uno mismo como al resto de semejantes, con acciones o conductas que poco o nada se acercan a lo lógico o habitual. Como gran fanático de la cultura musical británica, no podía dejar pasar la ocasión de narrar en The Cavern mi descomunal afición por la que creo que es la mejor banda de rock de todos los tiempos, Queen, el mítico y legendario grupo que marcó una época y que genera en todos nosotros algo difícil de explicar con sus canciones. Pues bien, hace algún tiempo, creo recordar que justo a los pocos días de regresar de mi viaje por Inglaterra, recibí un presente inesperado a la par que magnífico. Se trataba de una caja de dimensiones medias, que transportaba en su interior una serie de figuras representativas del grupo musical al que estoy haciendo referencia, y que ya se encuentran depositadas en una de mis estanterías como muestra clara y evidente de mi rendición a la obra artística de estos cuatro personajes que dejaron su huella dentro de la mística del rock n' roll. Dicho regalo se debe como principal motivo a mis -considerados por los demás- éxitos académicos, aunque lo que realmente ilusiona es que personas con las que compartes un lazo distante sean capaces de acordarse de tus pasiones o gustos y de sorprenderte con una donación de este tipo que, dentro de mis patrones de pensamiento, implica esa salida del guión establecido con la que tanto me identifico.

Es de rigor añadir a este texto un vídeo de Mercury y compañía en aquel inolvidable concierto que se celebró en el viejo Wembley y que, probablemente, marcó los estándares de show en vivo que se mantienen en la actualidad para grupos que, más cerca o más lejos, tomaron el relevo de Queen a la hora de elaborar piezas o composiciones.


PD: En la foto tenéis el regalo que recibí. Las figuras están realmente bien conseguidas y sin duda se trata de un adorno espectacular. Coloqué detrás la bufanda del Liverpool para darle un toque más intimista a la instantánea.

martes, 29 de octubre de 2013

The Cavern: Breaking Bad

No puedo dejar pasar la oportunidad de dedicar una de mis entradas en The Cavern -espacio en el que la temática del blog se transforma en extradeportiva, recordad- a la serie que me ha tenido enganchado durante las últimas semanas. Se trata de Breaking Bad. Un par de amigos llevaban tiempo sobrecargando mis expectativas al respecto, y puedo decir con toda sinceridad que, sin duda, ambos tenían toda la razón. La serie es sencillamente impresionante. Es por eso que, en un ejercicio de responsabilidad, me veo en la obligación de animaros a que emprendáis la visualización de esta obra, compuesta por cinco temporadas que, según van sucediéndose, generan en el espectador sensaciones de tensión y de emoción dignas de experimentar. Tanto los personajes como el guión, así como la realización de todos los episodios, alcanzan cotas de maestría. Los diálogos entran en el plano de lo que a mí me gusta calificar como admirable, al igual que la ambientación de todas y cada una de las escenas. Eso sí, si alguien decide iniciarse de verdad en Breaking Bad, debe atender a los capítulos en versión original, y esto es algo que no admite discusión. Las interpretaciones de los actores, tanto de los protagonistas como de los secundarios, son magistrales. Os estoy vendiendo una pedazo de serie sobresaliente, recomendable para cualquiera, tanto para aquellos que se pasan horas y horas disfrutando de cintas llegadas desde el otro lado del charco como para los que no suelen emplear sus ratos libres en semejantes actividades.

miércoles, 2 de octubre de 2013

The Cavern: Tras los pasos de Charlotte

Soy muy del acento británico. Estoy acostumbrado a que la mayoría de la gente con la que tengo o he tenido trato me discuta esta cuestión. La gran masa social suele mostrar una clara preferencia por el inglés procedente de Estados Unidos, supongo que debido a la mayor concentración de series y películas que nos llegan desde el otro lado del charco y que el personal visualiza en versión original. También tendrá que ver en ello el hecho de que, casi en su totalidad, los centros educativos españoles oferten clases de inglés basadas en la prosodia y fonética norteamericana, obviando o no considerando a los británicos como modelo a seguir. Aspectos muy cuestionables, desde mi punto de vista. Pues bien, este es otro de los campos -que no son pocos- en los que nado a contracorriente, ya que en los últimos tiempos he decidido decantarme por el acento de las islas y además manifestarlo públicamente, sin temor a los posibles reproches que semejante comportamiento pueda ocasionar. Considero que ese toque rural del inglés británico le aporta a nuestras variables lingüísticas un tinte diferente al acostumbrado, generando en nosotros la opción de poder aprender el idioma desde una perspectiva minoritaria o alejada del patrón normalizado, algo que me empuja a interesarme todavía más por todo este tema.

Teniendo en cuenta lo anterior, tengo que adecuar el presente texto a mi propósito. Resulta que, hace algunos años, pensé que ya era hora de aprender a tocar algún instrumento musical, inclinándome en principio por las seis cuerdas -es decir, la guitarra-. Con el paso del tiempo, no he conseguido una excesiva mejoría, aunque soy capaz de tocar seguidamente acordes e incluso algunos solos, siempre que no impliquen una desmesurada dificultad. Pues bien, llegados a la actualidad, y desde hace ya varios meses, estoy intentando adaptarme a una nueva forma de entender la música, en lo que encuentro un claro paralelismo con la división entre acento británico y acento norteamericano: ahora lo que me llena es tocar el bajo. Quede claro que actualmente no dispongo de la herramienta, pero mis recursos me proporcionan una extraña habilidad basada en disminuir los tonos de la guitarra hasta hacer que las cuatro cuerdas superiores se acerquen ligeramente al sonido de dicho instrumento, siempre con muchos y lejanos matices, claro está. Ensayo algunas canciones sencillas con mi habitual estilo desenfadado, logrando poco a poco que tocar las 'bass-lines' me divierta incluso más que hacer lo propio con los clásicos acordes de guitarra. Empecé tocando -o mejor dicho, intentando tocar- temas de Green Day, pero ahora mi objetivo es fijarme en la mujer a la que ya considero un referente en esto del rock de escuela punk y de las marcas simples de excelencia, Charlotte Cooper. La bajista de The Subways me ofrece una amplia gama de estilos y me suministra sonidos claros y comprensibles, algo que es de agradecer. Los bajistas son los grandes olvidados, muchas veces, en muchas bandas de rock. Es por eso que supongo, teniendo en cuenta mi afición a tomar caminos alternativos o minoritarios, que estoy destinado a olvidarme de la guitarra y a terminar colaborando con mis colegas en ese grupo que todavía no existe tocando el bajo y realizando los coros con un evidente y remarcado acento británico.

Para acabar, dejo un vídeo de The Subways en el que tanto Billy, el cantante, como Charlotte, mi inspiración y bajista de la banda, tocan de forma natural y fluida uno de los temas del tercer y hasta ahora último álbum del grupo. Como podéis apreciar, aparte de ser una excelente bajista, tiene también un potente acento británico que le proporciona un plus definitivo a su favor.

viernes, 30 de agosto de 2013

The Cavern: Más allá del fútbol

Siempre que empiezas a escribir un blog, un diario, un panfleto, o lo que sea, independientemente de la temática central del mismo, te van surgiendo ideas alternativas que en un principio se te hace difícil encuadrar en los textos. Por eso creo que, además de etiquetar las reflexiones ajenas al deporte rey bajo la categoría "Fuera de juego" -en la columna lateral donde están englobadas todas las etiquetas utilizadas hasta ahora, podéis encontrar un bloque denominado de esta forma-, me veo en el deber de abrir una sección específica en este portal en la que pueda redactar planteamientos que nada tengan que ver con el fútbol, al menos de una forma directa. The Cavern es una manera más que lógica de nombrar a dicha sección, haciendo una referencia obvia al club de Liverpool en el que los vecinos, ya sean de la ciudad o simplemente turistas, se dan cita para tomar algo, escuchar música y hablar de sus vidas y de sus inquietudes. De modo que, para los lectores habituales, cada vez que una entrada en Liverpool FC in Madrid City vaya encabezada con el nombre del lugar en el que los Beatles se empezaron a dar a conocer, ya sabéis que el fútbol no será el principal protagonista de los párrafos de la misma.