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sábado, 22 de agosto de 2015

Great memories: Mestalla

No tengo un recuerdo nítido de la primera vez que vi jugar al Liverpool. Puede que fuese en el año 1998, allá por el mes de noviembre, en una eliminatoria frente al Valencia en la Copa de la UEFA. Pero no estoy seguro. Sea como sea, me acuerdo muy bien de aquel partido. Era la segunda ronda, en la época en la cual la Copa de la UEFA se disputaba íntegra a cruces de ida y vuelta. Habíamos empatado sin goles en Anfield y nos tocaba sacar las castañas del fuego en Mestalla, el estadio de nuestro rival. La cosa pintaba complicada porque el Valencia era un buen equipo y tenía en su delantera al mítico Claudio López. Yo era un niño por entonces y la verdad es que me importaba poco el ganador del enfrentamiento. Sin embargo, el encuentro resultó bastante emocionante y no dejó de sorprenderme que el Liverpool lograse enmudecer a toda la afición valencianista a la finalización del duelo.

El caso es que el Valencia, por medio del anteriormente mencionado Claudio López, se puso por delante en la primera mitad. Hay que reconocer que, en los años noventa, los aficionados que poblaban las gradas de la mayor parte de los estadios europeos eran bastante más entusiastas, de manera que con dicho gol, Mestalla explotó de júbilo. Yo lo veía desde el salón de mi casa con bastante interés. Tenía claro que unos para mí casi desconocidos ingleses no podrían con aquel equipo. No obstante, un tal McManaman empataba en la segunda parte con un tanto a centro de Owen. McManaman era de lo poco que, junto con el propio Owen, conocía del Liverpool. Pero la sorpresa mayúscula llegó a poco de la conclusión de la contienda con el gol de Berger. Mestalla quedó en silencio y, a pesar del empate final logrado por los locales en el descuento, el Liverpool pasó de ronda en la competición.

Sobra añadir que aquellos chicos vestidos de rojo me impactaron, a pesar de que en la eliminatoria posterior, el Celta de Vigo vengó a sus compatriotas del Valencia. Es mi primer recuerdo lúcido de ver jugar al que, años después, pasó a ser el club del que formo parte. A veces conviene rememorar el pasado para buscar las influencias que marcan un antes y un después en nuestras vidas. Y en este caso, encontrarlas.

viernes, 22 de agosto de 2014

Great memories: El gol de Bellamy

Pocas veces he visto a un entrenador meter a seis defensores en el tramo decisivo de un partido para contener un resultado favorable. Kenny Dalglish lo hizo en 2012, cuando estábamos a punto de llevarnos un meritorio 0-1 de Manchester en la ida de las semifinales de la Copa de la Liga frente al Manchester City. Todavía no sé si aquella estrategia fue un despropósito o una genialidad. Lo importante es que ganamos el duelo y, en consecuencia, pudimos disputar la final. Porque en el choque de vuelta, que se jugaba en Anfield, no lo tuvimos fácil. Comenzamos perdiendo y, tras empatar desde el punto de penalti por medio de Gerrard, la cosa se complicó de nuevo. El Manchester City conseguía el 1-2 en la segunda mitad, un marcador que mandaba la contienda a la prorroga y de finalizar así, en los 120 minutos reglamentarios, quedábamos eliminados. Pero entonces apareció Craig Bellamy, logrando el empate y otorgándonos definitivamente la clasificación para la gran final de Wembley, en la que derrotamos al Cardiff City y conquistamos el torneo. Y es que Craig Bellamy era un tipo especial. Ya en su primera etapa en el club, en la campaña 2006/07, obtuvo todas mis simpatías. Al marcharse en el verano de 2007, supuse que jamás volvería a disfrutar de su desempeño como jugador del Liverpool, pero me equivoqué, puesto que en 2011 retornaba a la plantilla para un segundo periplo en el que iba a colaborar de manera considerable. Acabó siendo la temporada de las copas, campeones de la Copa de la Liga y subcampeones de la FA Cup. En sólo dos cursos vistiendo de rojo demostró que, para jugar al fútbol, lo que de verdad se necesita además de calidad, es atesorar disposición y coraje.

Es por eso que hoy, a tres días de visitar al Manchester City en la segunda jornada de liga, rememoro aquel fantástico gol de Craig Bellamy que tanto celebré en su momento. Una de esas pinceladas mágicas e imborrables de un jugador por completo diferente.

sábado, 12 de julio de 2014

Great memories: Chapas del Liverpool

Si por algo tengo marcada en la memoria la final de la Copa de la UEFA de 2001 en la que derrotamos al Alavés por 5-4, es por su impacto sobre mi percepción del fútbol británico y por el empuje que supuso para aficionarme al rojo por encima de cualquier otro color. En aquellos tiempos, como individuo extraño que he sido siempre, solía entretenerme por mi cuenta con juegos poco comunes como, por ejemplo, partidos de fútbol-chapa en los que me enfrentaba conmigo mismo. Mientras el resto de chavales se reunía en el parque para dar patadas a un balón, o para cambiar cromos, o para lo que fuese que se hiciera en épocas remotas en las que los teléfonos móviles todavía no nos habían transformado en zombis, yo me quedaba en casa, preparaba una especie de mantel verde a modo de terreno de juego y disputaba duelos a cara de perro entre equipos europeos y, en ocasiones, entre selecciones internacionales. En principio, acostumbraba a recrear la liga española, pero una vez vista aquella memorable final de Copa de la UEFA en la que jugadores como Gerrard, McAllister o Hyypiä asombraron al mundo, decidí abrir paso a los clubes ingleses en mi particular teatro futbolístico. Y el primer conjunto que tuvo el honor de ser fundado, en consecuencia, fue el Liverpool.

Cuando eres niño te diviertes con facilidad. Crecer, en múltiples casos, es aprender a no deleitarte con nada. Muchas veces me pregunto si sería capaz de disfrutar jugando a las chapas en solitario en la actualidad como lo hacía por aquel entonces. La respuesta, mal que me pese, parece negativa. Pero tampoco efectúo la prueba, por lo que puedo estar incurriendo en un error fundamental de atribución. Si soy sincero, me tienta la opción de volver a vestir a un grupo de once chapas de cerveza con camisetas rojas y empezar de cero, como a la edad de 12 o 13 años. Probablemente lo haga, y si accedo al plan, por descontado os lo pienso contar.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Great memories: La goleada en Old Trafford

Hace exactamente cinco años, el Liverpool transitaba por la zona alta de la clasificación de la Premier League, más o menos en una situación parecida a la que vivimos en los tiempos actuales. Tras haber eliminado al Real Madrid en los octavos de final de la Copa de Europa, nos plantábamos en Old Trafford para intentar jugarle de tú a tú al Manchester United, equipo que tenía en sus filas a sujetos de la talla de Cristiano Ronaldo. Sin duda, aquella resultó una campaña mágica para los nuestros, y aunque al final no terminásemos levantando el título de liga a la conclusión del curso, nadie ha olvidado que la temporada 2008/09 fue la misma en la que logramos ganar por un gol a cuatro en el denominado 'Teatro de los Sueños'. A todas luces, una proeza digna de rememorar. Si escribo semejantes líneas precisamente ahora es debido a que el próximo fin de semana nos enfrentamos a los diablos rojos a domicilio, no obstante en esta ocasión les sacamos algunos puntos en la tabla y, obviamente, vencer allí no implicará ni por asomo experimentar un júbilo similar al que supuso el mencionado triunfo del mes de marzo de 2009. El partido, por cierto, se disputa el domingo a las 14:30 (13:30 en UK).

martes, 4 de marzo de 2014

El día que me dejé la voz

Uno de los aspectos de mayor irracionalidad del aficionado al fútbol reside en la manera en la que el susodicho celebra los goles de su equipo. En lo que a mí respecta, suelo ser un tipo versátil a la hora de festejar los tantos del Liverpool, lo que me lleva a recorrer una fina línea que va desde la discreción absoluta hasta el delirio más desenfrenado. Debo remontarme hasta el año 2008 para recuperar un hecho que permanecerá para siempre grabado en mi memoria, ya que aquella temporada fue la misma en la que viví un percance verdaderamente importante por culpa de una acción de Fernando Torres. Ya hice referencia al suceso en las reflexiones tras la goleada que el mes pasado logramos ante el Arsenal, pero ahora os pongo por completo en materia. Jugábamos los cuartos de final de la máxima competición europea frente a los del norte de Londres. En el encuentro de ida, los míos habían sacado un valioso empate del Emirates, lo que nos condujo a un cara a cara en Anfield en el que teníamos muchas opciones de conseguir la victoria. El partido se complicó de inicio pero en la segunda mitad, el delantero que por la época vestía nuestra camiseta, el ya mencionado Fernando Torres, agarraba un balón dentro del área y con un disparo cruzado magistral, mandaba el esférico a la escuadra de la portería de los Gunners colocándonos por delante en la eliminatoria. Lo grande del caso es que la mezcla entre nervios y emoción me empujó a gritar con tal fuerza desgarradora que me quedé prácticamente afónico, dejándome toda la voz en el momento. Un recuerdo de esos que uno no puede olvidar.

Dicho gol situaba el 2-1 en el marcador. Al final ganamos por 4-2 en un desenlace de locos en lo que significó la tercera semifinal europea para el Liverpool en cuatro temporadas -2005, 2007 y 2008-. Sin duda eran buenos tiempos para el club, y la verdad es que desde entonces mis cuerdas vocales no han vuelto a verse tan sumamente perjudicadas, aunque en la final de la Copa de la Liga de 2012 estuve muy cerca de emular la mágica noche de la primavera de 2008. Supongo que en el futuro terminaré igualando los decibelios, no me cabe la menor duda.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Cuando ganamos en el Bernabéu

Recuerdo que la primera vez que pude ver jugar al Liverpool en directo, con presencia personal en el estadio pertinente, fue durante el verano de 2002 en el Santiago Bernabéu. Era un partido del trofeo Centenario que organizó el Real Madrid con motivo de sus 100 años como club, en el que nos jugábamos el tercer puesto del mismo frente a un clásico rival europeo, el Milan. Aquel día ganamos la contienda, quedando en mi memoria, más allá del juego desplegado, la cantidad de camisetas rojas que ocupaban el graderío para un simple torneo amistoso en una ciudad lejana a Liverpool. Al cabo de los años, concretamente en febrero de 2009, el azar quiso que nos cruzásemos con el Real Madrid en los octavos de final de la Copa de Europa, en una eliminatoria controvertida puesto que tuve que mantener mi compostura ante los ojos de mis seres cercanos, ya que vivo rodeado de madridistas, tanto en mi familia como en mi grupo de amigos. A lo largo del curso 2008/09, el Liverpool hizo un fútbol increíble, coincidiendo dos de nuestras mejores noches justo en la disputa contra los merengues, a los que pasamos por encima con una autoridad digna de rememorar. El partido de ida, al que hago referencia en las presentes líneas, lo ganamos por 0-1 con gol de Benayoun, marcándose la fecha para la historia del club y para las memorias de todos nosotros, los seguidores. De nuevo, nuestra comunidad de aficionados, el denominado Travelling Kop, pobló el Bernabéu para hacerlo parecer Anfield, dejando claro que, además de vencer en el terreno de juego, derrotamos al Madrid también desde la zona de espectadores. Por si alguien no lo recuerda, unas semanas más tarde barrimos a los blancos por 4-0 en el partido de vuelta en Anfield, con un gol de Torres, dos de Gerrard y otro de Dossena, lo que a la postre significó que multitud de personas de mi entorno reconociesen lo acontecido y me felicitasen de una forma, digamos, merecida.

Para acabar esta entrada, sé que a muchos de mis lectores les hará especial ilusión recuperar, además del resultado, lo que ocurrió en el sector del Bernabéu en el que el mencionado Travelling Kop se situó aquella memorable noche. Adjunto por tanto un vídeo, de los mejores que se pueden encontrar por internet, del suceso en cuestión.

martes, 22 de octubre de 2013

Great memories: Ganando en Barcelona

Recuerdo aquel día como si fuese ayer. El horario de los partidos de Copa de Europa siempre coincidía con mis entrenamientos de baloncesto, por lo que solía llegar, cuando los encuentros eran en miércoles, para ver los últimos 40 minutos de los mismos. En 2007 parecía que el equipo volvía a estar en plenas facultades para hacer un buen papel en la máxima competición europea, de modo que mis nervios se incrementaron durante la noche en la que visitábamos el Camp Nou para la disputa de los octavos de final de la Champions League. Regresé a mi hogar con la segunda parte ya comenzada, recibiendo la noticia de que íbamos empatados a uno tras haber empezado perdiendo, pero con la suerte de igualar el choque poco después con un tanto que se le adjudicó al gran Craig Bellamy -con celebración a lo golfista como se aprecia en la imagen-, aunque lo convirtieron entre él, Kuyt y la colaboración del meta rival, Víctor Valdés. Cuando Riise logró el segundo gol, la emoción hizo que me levantara de la silla y me trasladase directo al salón de mi casa, lo que requirió un paseo de júbilo a lo largo de todo el piso ya que estaba visualizando el partido en mi cuarto, que dista a unos cuantos metros de la sala de estar. Finalmente nos llevamos el triunfo y pasamos la eliminatoria, terminando el curso como subcampeones de Europa tras perder la final de Atenas ante el Milan, pero la historia estaba hecha, porque ganar al Barcelona de Ronaldinho, Messi y compañía no fue tarea sencilla. De ahí que los desplazados hasta el estadio culé celebrasen la victoria mostrando bastante euforia, como se observa en el siguiente documento visual.

viernes, 2 de agosto de 2013

Great memories: El último título

El 26 de febrero de 2012 fue un gran día, al menos para mí. Supongo que para todos los seguidores del Liverpool, aquella fecha tuvo un significado especial. Jugábamos la Final de la Copa de la Liga en Wembley ante un equipo de, por entonces, menor categoría, el Cardiff City, y teníamos todas las papeletas para hacernos con el triunfo. Pero las cosas se fueron complicando, llegamos al descanso por debajo en el marcador y nos costó un mundo empatar el choque. Skrtel hizo el tanto que ponía las tablas, y en la prorroga, Kuyt consiguió marcar el gol que nos colocaba por delante a pocos minutos de la finalización de la contienda. Empezábamos a vernos ya en el palco de honor levantando la copa cuando el Cardiff, tras un saque de esquina, igualaba de nuevo el luminoso, mandando el partido a la tanda de penaltis. Los errores se sucedían desde los once metros, pero la suerte estuvo de nuestra parte y finalmente logramos ganar la competición. Fue el último título que llegó a nuestras vitrinas, y el primero después de una sequía de varios años, de modo que lo recuerdo con especial cariño. Dejo a continuación un vídeo de los seguidores que se desplazaron aquel 26 de febrero hasta el gran templo del fútbol mundial entonando el You'll Never Walk Alone durante la celebración post-partido.

miércoles, 31 de julio de 2013

Great memories: Macbeth y el Merseyside Derby

Seguro que muchos aficionados han olvidado completamente el partido al que voy a hacer referencia en la presente entrada. Algo lógico, por otro lado, puesto que no se trata de un choque especialmente relevante. Pero si en mi mente quedó grabada la tarde del 25 de marzo de 2006 no fue, precisamente, por el hecho de que el Liverpool pasase por encima del Everton en Anfield por tres goles a uno, que también. Recuerdo aquel día porque a mi alrededor se estaba preparando una interpretación casera de Macbeth, la obra de Shakespeare, un acontecimiento sin precedentes que sirvió para que mi hermana, habitual lectora de este blog, aprobase una de sus asignaturas de último curso de carrera. Y es que hay veces que el fútbol, aunque como muchos dicen es lo más importante entre las cosas menos importantes, queda completamente en un segundo plano.