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viernes, 19 de octubre de 2018

The Cavern: Escritura y voluntad

Una vez me preguntaron cuál sería mi profesión deseada, esa forma de ganarnos la vida que todos soñamos con tener y que en el 99% de los casos nadie alcanza. Respondí que escritor. Unos quieren ser cantantes, otros quieren ser futbolistas, otros quieren ser pilotos, otros quieren ser actores. Yo dije escritor, convencido de ello. Vivir de la escritura sería un sueño, la verdad, aunque soy consciente de lo difícil que es y más hoy en día, puesto que nos movemos en una época en la que las redes sociales están convirtiendo en autores a decenas de individuos bastante cuestionables pero con una capacidad de obtención de followers altísima, lo que implica para la gente corriente que, si no captas seguidores de antemano, no publicarás nada. Este blog ha sido mi compañero de aventuras desde 2013. Recuerdo que decidí abrirlo con varias intenciones en mente: una de ellas era la de entrenarme en la escritura. Ahora que pienso, de nuevo, en lo maravilloso que sería escribir ficción y fantasía, rememoro aquel año con cierto sentimentalismo. Por eso he tomado la determinación de recuperar viejos cuadernos en blanco que guardaba casi olvidados, con el propósito de apuntar en sus páginas todas las ideas narrativas que me vengan a la cabeza. Quiero volver a disponer de la voluntad de escribir, de contar historias, de abordar la escritura de manera amateur, sí, pero con la misma ilusión con la que en 2013 pensaba en prepararme para dicho cometido en Liverpool FC in Madrid City. Quizás os cuente algunos detalles y progresos en un futuro no demasiado lejano.

lunes, 29 de enero de 2018

The Cavern: Los bares de Madrid

Después de no reflexionar en el blog al concluir los dos últimos y desastrosos partidos del equipo, con derrota en Swansea en liga y eliminación de la FA Cup ante el West Bromwich Albion, regreso escribiendo unas líneas que se alejan por completo del fútbol. El caso es que hace algunas semanas me compraron el gorro que podéis observar en la instantánea adjunta al texto, prenda directamente llegada desde Irlanda que, además de una gran belleza estética, ayuda a aislar el frío con tremenda eficacia. Un amigo lo trajo de Dublín, ciudad que está muy cerca de Liverpool, como bien sabe cualquier aficionado a la geografía. Irlanda es un país con una cultura a la que guardo especial respeto. Soy aficionado al ambiente y al folclore celta, cuya culminación se observa con minuciosidad en los pubs y en los restaurantes de estilo irlandés que pueblan el mundo entero. Es preciso aclarar que aquellos recintos considerados de estilo americano son, en realidad, una adaptación del estilo de Irlanda, por la influencia que alberga lo irlandés en el continente del otro lado del Atlántico. El problema es que, al menos en Madrid, los pubs cuyo propósito es asemejarse a los recintos irlandeses, carecen en su mayoría de un detalle de vital importancia: música acorde al lugar. Por desgracia, es habitual que, al entrar en algunos de estos pubs de Madrid y alrededores, en vez de encontrar música de origen celta, sea música de corte latino la que inunde el emplazamiento. Es por tal motivo por el que trato de frecuentar en escasas ocasiones dichos bares, salvo alguna cadena de restaurantes que sí respeta, hasta cierto punto, la idiosincrasia irlandesa.

Quizás debería, para dar suerte al Liverpool en los próximos encuentros que aguardan, visualizar los mismos con el gorro de Irlanda puesto. Es posible que, en un intento de recuperar el rumbo perdido en fechas recientes, sea una de las soluciones a considerar.

lunes, 31 de octubre de 2016

The Cavern: Orgullo

Estoy leyendo un libro cuya temática trata sobre la clase obrera en España. En uno de sus capítulos, se explora el vínculo del cine con el movimiento obrero, una cuestión de tremenda importancia y que, por desgracia, está poco extendida en la opinión pública convencional. Los autores del mismo, Ricardo Romero -más conocido como Nega, de Los Chikos del Maíz- y Aratxa Tirado explican que el cine, en su condición de elemento de la superestructura, posee la capacidad de generar ideología en las masas y de ejemplificar diferentes estilos de vida que, en lo habitual, suelen inclinarse por tipos de relaciones sociales burguesas o aspirantes a burguesas. Por ello, cuando aparece una película que describe los lazos de solidaridad de comunidades de la clase obrera en lucha contra la tiranía y la opresión de los gobiernos y de las grandes corporaciones, es lógico que sintamos que todavía queda algo de esperanza y que es posible recuperar un cine comprometido con la emancipación. Una de esas películas es Pride, Orgullo en castellano, historia que refleja la unión entre un grupo de mineros y de homosexuales en la Inglaterra de los años ochenta combatiendo al gobierno de la neoliberal Margaret Thatcher, una lucha compleja, cargada de prejuicios iniciales derivados de la miseria y que desemboca en la solidaridad que se eleva por encima de cuestiones diferenciadoras fusionando a los colectivos golpeados por las lógicas del capitalismo.

Recomiendo su visionado, ya no sólo debido a que es una excelente película, sino porque ese papel que juega el cine en la mencionada superestructura, construyendo imaginarios culturales que por regla general juegan al servicio de la difusión de la ideología dominante, necesita de un mayor número de obras que ayuden a despertar conciencias y que sirvan para que los miembros de la clase obrera, ya sea en España, en Inglaterra o en cualquier región del planeta, seamos capaces de cooperar en un movimiento agregador que tenga como objetivo principal plantar cara un sistema socioeconómico que es la raíz de todas las injusticias.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Los cuatro y la excusa

Siempre me resultó un tanto extraño que la única estatua relativa a los Beatles presente en Liverpool fuese la de John Lennon junto a The Cavern en Mathew Street. Del mismo modo, siempre me resultó extraño y ridículo que plataformas como Spotify no contasen con la discografía de la banda más emblemática de la historia de la música popular contemporánea. En referencia a ambas problemáticas, alguien ha debido tomar cartas en el asunto puesto que recientemente se inauguró, a orillas del Mersey, una estatua en la que están presentes los cuatro Beatles mientras que, por otra parte, las plataformas de música en streaming cuentan ya con las canciones que pusieron a la ciudad de Liverpool culturalmente en el mapa mundial del arte. Supongo que habrá que visitar Liverpool de nuevo e inmortalizar el mencionado monumento, siendo la anterior una excusa perfecta para retornar a un lugar al que, a decir verdad, merece la pena acudir haya o no haya novedades relevantes.

jueves, 14 de mayo de 2015

Cambios revolucionarios

Son muchas y muy variadas las personas que piden el cese de Brendan Rodgers como entrenador del equipo la temporada que viene. Ya sabéis de sobra que mi posición al respecto es la de apoyar al actual técnico y pedir una mejora en la estrategia de fichajes. Pero lo curioso de todo esto es que vivimos en una histeria colectiva que se multiplica cada semana tras los partidos, cuya máxima expresión reside en la constante elaboración de teorías sobre los resultados cosechados por el colectivo. Y es que, aunque somos el Liverpool y nos caracterizamos por apoyar en las buenas y en las malas -salvo desafortunadas excepciones-, lo cierto es que la mayoría de la gente está con el proyecto cuando ganas, mientras que pide a gritos un cambio revolucionario cuando pierdes.

En contraposición a esta postura muy ligada al deporte, me desquicia y enerva sobremanera el reverso tenebroso que, esas mismas mayorías, acaparan en los aspectos relacionados con la realidad socio-política. Recientemente se han celebrado elecciones en Reino Unido y, por desgracia, los conservadores seguirán gobernando cinco años más. Un descalabro absoluto para la izquierda y para la clase trabajadora. Es significativo ya que, mientras que en el fútbol se reclama ese cambio revolucionario en cuanto no se logran los objetivos, en la política pueden pasar décadas de destrucción masiva de los servicios y de los derechos sociales que, al parecer, el personal prefiere el continuismo. Ojalá tales actitudes fuesen a la inversa.

sábado, 28 de marzo de 2015

Exploradores

Llevo bastantes años haciendo uso de las redes sociales y todavía no he terminado de comprender ciertos aspectos que convierten a estas herramientas en las drogas modernas más adictivas. Es curioso ya que, en una época en la que las relaciones entre las personas se deterioran a pasos agigantados, precisamente estos lazos de unión entre seres humanos desde detrás de una pantalla gozan de un éxito sin precedentes. Recuerdo cuando fui al Bernabéu a ver al Liverpool el pasado mes de noviembre, notar como a mi alrededor había un gran número de individuos que, en lugar de prestar atención al partido, no dejaban de mirar el teléfono móvil. Yo alucinaba, porque pagar una entrada a precios de escándalo para después pasar olímpicamente del evento deportivo es, cuanto menos, llamativo. Supongo que muchos de ellos y de ellas estaban con Twitter, Facebook o WhatsApp, contándole a todo su círculo social lo mucho que disfrutaban de un partido que, al parecer, ni les iba ni les venía. O quizás se encontraban subiendo fotos a Instagram, la última red social a la que me he unido y a la que, tras varias semanas, no soy capaz de verle excesiva utilidad. Así funciona nuestra realidad virtual más próxima. Sé que es un avance tecnológico importante, que está cambiando la manera en la que entendemos el mundo y el contacto con los demás, pero no dejo de pensar en que en realidad todo esto no es más que una fachada, que en el fondo y aunque vivamos en permanente conexión, las personas nos sentimos igual de inseguras y de solitarias durante la mayor parte del día a día. Un estadio de fútbol, ya sea el Bernabéu o nuestro Anfield, es un emplazamiento de conexión humana, cara a cara, voz a voz. Y ni con esas estamos siendo capaces de olvidar, aunque sea durante 90 minutos, el dichoso teléfono móvil. Nos hemos convertido en exploradores de un universo virtual que va sacándonos del mundo real a una velocidad desorbitada.

martes, 17 de febrero de 2015

Las falsas clases medias

Dicen que ya no hay lucha de clases, pero es una gran mentira. La lucha de clases está a la orden del día y no sólo en nuestra vida diaria, sino también en el fútbol. La mayoría de los aficionados de diseño suelen desear que sus equipos fichen estrellas de nivel mundial, porque lo que vende en esto del deporte es tener en tus filas a uno de esos jugadores cuya camiseta genera increíbles beneficios. Sin embargo, a la hora de salir al campo a pelear por ganar un partido o por cumplir unos objetivos específicos, como no dispongas de futbolistas de corte especializado, lo vas a tener muy difícil. Muy pero que muy difícil. La prensa, al menos en mi país, solía denominar “individuos de clase media” a ese tipo de futbolistas de corte especializado. Una falacia similar a denominar a la clase trabajadora que dispone de mejor posición salarial como precisamente eso, clase media. Aquel que no posee un medio de producción, aquel que se ve en la obligación de vender su fuerza de trabajo, es parte de la clase trabajadora. Y aquellos que poseen pequeños medios de producción, también. Por lo tanto, los deportistas considerados estrellas del firmamento, al fin y al cabo, pertenecen a la clase trabajadora. Porque ninguno de ellos es dueño de un club, y en cualquier momento pueden ser despedidos o traspasados en función de su rendimiento o de los intereses de los directivos de turno. Que no nos engañen. Somos de la clase trabajadora, de los de abajo. Y la lucha es contra los de arriba. En el fútbol, aunque lo parezca, las cosas no son en absoluto diferentes.

sábado, 24 de enero de 2015

The Cavern: Desde Finlandia

Referirse a un país como Finlandia, siendo seguidor del Liverpool, implica necesariamente evocar el recuerdo del inigualable Sami Hyypiä, el que fuese central de nuestro equipo durante la década pasada y que, además, marcó una época formando pareja junto a Carragher, siendo parte fundamental de la consecución de la quinta Copa de Europa en mayo de 2005 en Estambul. Pero hoy no van por ahí los tiros. Hoy, día en el que nos enfrentamos al Bolton Wanderers en ronda de FA Cup, me parece oportuno dedicar unas líneas sin pretensión ninguna a un músico que, como Sami Hyypiä, procede desde tierras finlandesas y cuyo estilo se asienta en el heavy metal. Podría realizar un paralelismo entre el fútbol de Sami Hyypiä y la música de Jari Mäenpää, ya que ambos, en mi opinión, evocan ciertas emociones similares, cada uno en lo suyo. No obstante, Jari Mäenpää y su banda, Wintersun, merecen un capítulo aparte. Nada de fútbol, solamente heavy metal. Y si me apetece escribir sobre ellos es debido a que, en su particularidad, este tipo y el resto de su grupo se han permitido la licencia de, en más de diez años, sacar la escasa cantidad de dos discos. Con dos discos recorren el mapa y nos tienen a todos en vilo, pendientes de la publicación del tercero, continuación del segundo, que de momento está en fase de elaboración a la espera de que el amigo Jari se haga con su propio estudio de grabación por medio de un crowdfunding. Y es que, en ocasiones, el nunca caminarás solo también repercute en la música. Cientos de individuos anónimos colaboran prestando recursos económicos para que Wintersun termine de una vez el álbum, aspecto que es elogiable en cuanto a la base de fans se refiere. Por ello dedico este texto a esos sujetos, a aquellos que han decidido apoyar a Jari y a los suyos para que los demás tengamos la oportunidad de, en un futuro esperemos no muy lejano, disfrutar de las nuevas piezas musicales de unos auténticos genios del heavy metal.

jueves, 25 de diciembre de 2014

La estanquera de Saigón

En la URSS también había fútbol, y muy bueno, por cierto. La frase anterior se la leí a Nega en su cuenta de Twitter, respondiendo a algún listillo que, como adalid de la marginalidad, criticaba el hecho de que la gente de izquierdas viese fútbol o apoyase a determinados equipos. Supongo que muchos intelectos que viven en su burbuja consideran que el deporte rey es un distractor esencial de las clases populares, y en cierto sentido, no les falta razón. Pero no deberían olvidar que, en sus orígenes, el fútbol siempre ha sido el espectáculo de la clase obrera. Que hoy por hoy esté secuestrado por grandes firmas, poderosos jeques, constructores sin escrúpulos y multimillonarios caraduras no quiere decir que no siga siendo un elemento fundamental de construcción social popular. Independientemente de la relación entre fútbol y política, me veo en la obligación moral de recomendar encarecidamente el último disco de Los Chikos del Maíz, que vio la luz hace escasas semanas y que desde entonces no he dejado de escuchar al menos una vez al día. Tras la bomba que resultó Riot Propaganda, en colaboración con Habeas Corpus, esperaba con ansia este álbum y la verdad es que ha merecido la pena. La evolución tanto en estructura como en letras, la madurez del grupo y el mensaje de cada tema es sublime. Las rimas de Toni y Nega nunca dejan indiferente. No sé si los aficionados al fútbol seremos o no revisionistas, pero desde luego, y como dijo el propio Nega, que nadie pase por alto que los rusos sabían bastante acerca de dar patadas a un balón y además lo hacían de maravilla.

viernes, 17 de octubre de 2014

El problema del periodismo

Últimamente vengo dándole vueltas en mi cabeza a un aspecto esencial del deporte y más específicamente del fútbol: el periodismo. Cuando me da por mirar las noticias deportivas en televisión, cosa que ocurre con muy poca frecuencia, suelo desesperarme ante la manera en la que se presentan las novedades, los resultados, las polémicas y todo lo relacionado con la temática en cuestión. Determinados programas deportivos han convertido al fútbol en un espectáculo que se acerca más a lo relativo a la prensa rosa que a lo que debería ser, es decir, un elemento básico de socialización de las clases populares. Desde mi punto de vista, el fútbol guarda un estrecho valor con lo emocional, construyendo en las personas una parte intrínseca de la identidad social de cada uno. El periodismo deportivo ha atacado este componente, transformando la dialéctica futbolística en un objeto despreciable y acorde a un patrón televisivo absurdo y vacío de argumentos.

Y ahí no acaban los problemas. El periodismo en su relación con el deporte y con las redes sociales como principal vía de escape, está destinado a la desaparición absoluta a medio o incluso a corto plazo. Hoy por hoy, vivimos en una red global en la que existen contenidos a raudales relativos al fútbol y a muchos otros deportes, pero curiosamente, en un 80% de los casos esos contenidos son gratuitos, nadie los paga. Los medios digitales se están aprovechando, en gran medida, del talento y de la pasión de las personas para explotar sus capacidades comunicativas sin ofrecer una remuneración a cambio. Vemos constantemente como colaboradores de televisión cobran cifras astronómicas por decir cuatro chorradas mientras que cientos de chavales, en blogs por internet, analizan, debaten, opinan y generan planteamientos de calidad sin obtener un euro, una libra o un dólar por ello. Creo que el periodismo deportivo, en su vertiente oficial, atraviesa una decadencia ilimitada. El futuro es incierto, compartir en la red nuestras ideas es enriquecedor, pero tengamos cuidado, ya que pretender que una profesión seria y teóricamente rigurosa -asumiendo que el periodismo lo sea- acabe sustentándose por medio del altruismo de la gente, conducirá a que los listos de siempre se aprovechen de nosotros de la peor forma posible. Valoremos al máximo nuestro trabajo.

PD: Os dejo un link a un artículo que he escrito para la página web de la empresa de marketing de unos amigos. Trata sobre la importancia de las emociones en la mercantilización del deporte: http://harperandlindberg.com/2014/10/06/marketing-deportivo/

sábado, 8 de marzo de 2014

The Cavern: Cydonia

Todo escritor necesita un nombre artístico para lograr diferenciarse de los demás. El concepto de posicionamiento es elemental a la hora de entender la temática a la que estoy haciendo referencia. En marketing, posicionar una marca significa establecer a la misma en la mente de los consumidores en una percepción subjetiva que busca la distinción con respecto a las marcas de la competencia. Las redes sociales son el principal campo a través del cual individuos como yo, generadores de ciertos contenidos, tenemos la opción de emplear las estrategias de posicionamiento para darnos a conocer. De modo que, tiempo atrás, me vi en la obligación de inventar un alias personal que me representase de manera absoluta. La idea de apellidarme bajo el seudónimo de Cydonia se me ocurrió durante la madrugada del 21 de octubre de 2012, puesto que la noche anterior asistí al mejor concierto que he disfrutado en toda mi existencia, que no fue otro que el show de Muse en el Palacio de los Deportes de Madrid. Tras meditarlo, llegué a la conclusión de que debía confeccionar mi nueva identidad bajo el amparo de uno de los mayores himnos de la que es mi banda por excelencia. La pieza en concreto se denomina Knights of Cydonia, una canción sobrenatural que en directo atesora la capacidad de transportarte hasta otra dimensión. La presente entrada no tiene mayor propósito que descubrir a los lectores no iniciados que el autor de este blog, es decir el que escribe, se apoda a sí mismo de semejante forma gracias a una bestial composición de rock n' roll. Aquí dejo el correspondiente documento audiovisual.

jueves, 27 de febrero de 2014

FIFA 2000 - It's Only Us

Ya he hecho referencia en alguna ocasión a mi pasado como jugador de videojuegos relacionados con el mundo del fútbol. En concreto, a lo largo de mi infancia y mi primera adolescencia estuve enganchado tanto al PC Fútbol del año 1998, en el que Michael Robinson salía en portada y comentaba los partidos, como al FIFA 2000, probablemente el entretenimiento virtual que marcó con mayor intensidad mi evolución como aficionado al deporte rey. Bien se aprecia en la foto ilustrativa que el disco del que disponía no era para nada el original, sino que se trataba de una copia que conseguimos gracias a ciertos contactos que nos proporcionó bajo cuerda mi amigo el del cromo de McManaman, permitiendo de esa manera que unos cuantos indeseables adquiriésemos el producto por un precio mucho menor del que hubiera supuesto una compra del mismo en los grandes almacenes. De ahí el diseño artesanal elaborado por un servidor.

Pero más allá de las horas que permanecía delante del ordenador, que solían englobar los fines de semana, o de mis destrezas como productor gráfico, hay una circunstancia que no puedo obviar con respecto al famoso FIFA 2000 y a su repercusión a lo largo de mis días remotos. El juego contenía una serie de canciones de acompañamiento, algo habitual en los artículos de EA Sports, donde para mí destacaba un tema del tracklist por encima del resto. El autor era Robbie Williams y el título de la obra It's Only Us -a continuación dejo el correspondiente vídeo porque merece la pena que la disfrutéis-. Dicha pieza musical es un auténtico mito y siempre la incluyo en mis carpetas de varios, debido a que al escucharla evoco tiempos ya lejanos en los que mis grandes preocupaciones se basaban en ganar la liga logrando que Emile Heskey y Michael Owen fuesen los máximos goleadores de la temporada.

jueves, 20 de febrero de 2014

La cultura rural británica

No recuerdo la edad exacta que tenía la primera vez que vi la película Full Monty. Debía andar por los nueve o diez años, aproximadamente. Hay gente que piensa que esto de la crisis económica es fruto del azar o de la mala gestión de un determinado gobierno, pero cuando uno bucea en el pasado contemporáneo -no hace falta ir muy lejos, basta con mencionar los años noventa- se da cuenta del error que supone centrarlo todo en los días del presente. Creo que no llegué a entender el trasfondo del film hasta algún tiempo después, cuando volví a visualizar la obra con mayor uso de razón y con conciencia de lo que estaba ocurriendo tanto en mi país, como en el Reino Unido y en otros muchos lugares del continente europeo. Pero dejando a un lado el desmantelamiento de la industria en Inglaterra, ese que llevó a miles de obreros a quedarse en paro y a perder la esperanza de recuperar una vida digna, esta mítica cinta marcó un punto de inflexión en mi relación con la cultura rural británica.

Además de una historia que mezcla a la perfección el humor con el drama, de unos excelentes actores y de una recolección de imágenes y escenarios de Sheffield sencillamente magistral, gran parte de culpa de mi rendición a dicha elaboración cinematográfica la tiene su memorable banda sonora. En su momento ganó el premio a la mejor recopilación de música de comedia y no es para menos, porque se trata de una selección de magníficas canciones que le aportan a la ambientación un plus extra de calidad que no se puede pasar por alto. Supongo que desde entonces me convertí en medio inglés y di el paso definitivo para que hoy por hoy me sienta más identificado con lo que acontece en las islas que con multitud de las costumbres que me rodean en la península.

A continuación y para concluir este texto, adjunto un vídeo cuyo propósito es deleitar a todos los lectores con uno de los temas del soundtrack de rigor. He seleccionado Make Me Smile de Steve Harley & Cockney Rebel puesto que me trae viejas reminiscencias y representa de forma absoluta e impecable todo lo narrado con anterioridad.

viernes, 10 de enero de 2014

The Cavern: Bajamos al Camarote

Creo que era verano cuando me enteré de que uno de mis grupos favoritos, La Fuga, preparaba nuevo disco. El trabajo se publicó durante el mes de septiembre, a mediados aproximadamente. Como es habitual en estos casos, presentaron un primer sencillo para enganchar al respetable, un tema cuyo nombre es Lunes de Olvido y para el que rodaron un videoclip bastante conseguido, muy en su estilo. A partir de entonces, fueron recorriendo ciudades con pequeños conciertos eléctricos de media duración, para pasar después a la no menos habitual gira por toda la geografía estatal. Anunciaron fecha en Madrid, a finales del pasado mes de noviembre. Sin dudarlo, compré mi entrada para asistir al show, ya que cuando estos tipos vienen a mi ciudad, yo soy el primero que acude a la convocatoria. Ahí empezó todo, porque poco antes de la cita, comunicaron que iban a rodar el segundo videoclip del álbum esa misma noche, de uno de los temas estrella del trabajo denominado, por cierto, Más de Cien Amaneceres. La canción se titula Camarote y es una de esas composiciones que entra en tu cabeza y se queda en ella para siempre.

Una vez en la fila de entrada a la sala en la que se celebraba el evento, recibí una petición que al principio me resultó chocante. El músico-actor Jimmy Barnatán, al que muchos conoceréis por su interpretación de Chucky en la serie Los Serrano, se acercó hasta mí para que les ayudase con una escena de la grabación del vídeo. Yo, sorprendido por lo extraño de la situación, tardé unos segundos en reaccionar. Lo pensé bien y dije que sí, que estaba dispuesto a participar en el montaje, para lo que me llevaron hasta la puerta del recinto, emplazamiento en el que tenía que realizar mi papel. El resto es mejor que lo veáis en el propio resultado final que adjunto a continuación. Salir en un videoclip de La Fuga es, digamos, un pequeño sueño hecho realidad. Soy el personaje que aparece en el minuto 01:57, el que le impide el paso al mencionado Jimmy al lugar. A disfrutar en el Camarote...

lunes, 18 de noviembre de 2013

The Beatles Story

Si por algo se conoce a Liverpool, al margen del fútbol, es por ser la cuna de los Beatles. Es lógico que toda ciudad tenga sus historias y sus leyendas, de modo que no es menos lógico que se intente sacar el máximo provecho al lugar si nos atenemos a los atractivos que provoca. En Liverpool encuentras referencias al fútbol y a los Beatles por todas partes, ya sea en tiendas, en camisetas que viste la gente, en tipos tocando con su guitarra por la calle... Vamos, constantemente. No hay duda de que los Beatles cambiaron el rumbo del arte musical contemporáneo, y es por eso que este museo particular denominado 'The Beatles Story' es uno de los emplazamientos imprescindibles para todo turista que acuda a la ciudad. Los precios no es que sean precisamente bajos, más cuando vivimos inmersos en una estafa económica como la actual, pero está claro que todo aquel que tenga recursos como para pagarse una estancia en el Reino Unido, no se opondrá a invertir unas libras en conocer más de cerca la trayectoria de la banda de rock popular más importante de todos los tiempos.

Por lo tanto, como una atracción más de las orillas del Mersey, recomiendo su visita. Digamos que se trata de un circuito de aproximadamente una hora, o quizás algo más dependiendo de tus inquietudes, en el que recorres diferentes habitáculos en los cuales se te va explicando todo lo relativo a John Lennon y compañía. Desde sus inicios hasta su disolución, desde su estancia en Hamburgo hasta la conclusión definitiva. Además, otro de los aspectos interesantes es observar la evolución del estilismo de la banda, así como las anécdotas curiosas que te van contando a través de los cascos de audición, porque también es importante decirlo, el tour obliga a ir acompañado de una especie de aparato-mp3 que te va narrando todo aquello a tener en cuenta. Un lugar apropiado e imperdible para los amantes de la música y de la cultura popular británica.

viernes, 15 de noviembre de 2013

De paseo por Sefton Park

Tengo que admitir que, con bastante frecuencia, me van llegando ideas a la cabeza para escribir, ya sea dentro de los márgenes de este blog o en cualquier otro formato. Pienso mucho acerca de la necesidad de, en un futuro no muy lejano, elaborar algún tipo de obra en la que Liverpool se transforme en el principal escenario. Sería muy probable que hubiese referencias al club, pero en este caso intentaría centrarme en la ciudad como eje para construir una historia. Tanto los muelles del puerto, como las calles del centro y la zona de la estación, podrían convertirse en emplazamientos clave de la trama. Pero si hay un lugar en Liverpool al que no dejaría de lado, ese es Sefton Park. Supongo que los personajes protagonistas tendrían relación directa con el bucólico recinto, ya sea como punto de encuentro, como espacio de evasión o algo por el estilo. La verdad es que no he reflexionado todavía sobre el argumento, no obstante es cierto que dispongo en mente de algunas posibles directrices para iniciar la aventura. Aunque siendo realistas, hoy por hoy todo esto queda en un segundo plano, ya que ando inmerso en otros asuntos relacionados con el mundo de la escritura cuya prioridad es indiscutible. Creo que para narrar algo sobre Liverpool siempre va a haber tiempo. Y esperemos que, en alguna ocasión, disfrute de la oportunidad de inspirarme mientras marche de paseo por Sefton Park.

martes, 12 de noviembre de 2013

The Cavern: Las figuras de Queen

Si me dan a elegir entre pequeños detalles o grandes consecuciones, es posible que en un 99% de las ocasiones me quede con los pequeños detalles. Soy un tipo poco corriente, de eso nadie tiene duda, por lo que suelo decantarme por aquellas circunstancias que implican salirse del guión establecido y sorprender tanto a uno mismo como al resto de semejantes, con acciones o conductas que poco o nada se acercan a lo lógico o habitual. Como gran fanático de la cultura musical británica, no podía dejar pasar la ocasión de narrar en The Cavern mi descomunal afición por la que creo que es la mejor banda de rock de todos los tiempos, Queen, el mítico y legendario grupo que marcó una época y que genera en todos nosotros algo difícil de explicar con sus canciones. Pues bien, hace algún tiempo, creo recordar que justo a los pocos días de regresar de mi viaje por Inglaterra, recibí un presente inesperado a la par que magnífico. Se trataba de una caja de dimensiones medias, que transportaba en su interior una serie de figuras representativas del grupo musical al que estoy haciendo referencia, y que ya se encuentran depositadas en una de mis estanterías como muestra clara y evidente de mi rendición a la obra artística de estos cuatro personajes que dejaron su huella dentro de la mística del rock n' roll. Dicho regalo se debe como principal motivo a mis -considerados por los demás- éxitos académicos, aunque lo que realmente ilusiona es que personas con las que compartes un lazo distante sean capaces de acordarse de tus pasiones o gustos y de sorprenderte con una donación de este tipo que, dentro de mis patrones de pensamiento, implica esa salida del guión establecido con la que tanto me identifico.

Es de rigor añadir a este texto un vídeo de Mercury y compañía en aquel inolvidable concierto que se celebró en el viejo Wembley y que, probablemente, marcó los estándares de show en vivo que se mantienen en la actualidad para grupos que, más cerca o más lejos, tomaron el relevo de Queen a la hora de elaborar piezas o composiciones.


PD: En la foto tenéis el regalo que recibí. Las figuras están realmente bien conseguidas y sin duda se trata de un adorno espectacular. Coloqué detrás la bufanda del Liverpool para darle un toque más intimista a la instantánea.

martes, 29 de octubre de 2013

The Cavern: Breaking Bad

No puedo dejar pasar la oportunidad de dedicar una de mis entradas en The Cavern -espacio en el que la temática del blog se transforma en extradeportiva, recordad- a la serie que me ha tenido enganchado durante las últimas semanas. Se trata de Breaking Bad. Un par de amigos llevaban tiempo sobrecargando mis expectativas al respecto, y puedo decir con toda sinceridad que, sin duda, ambos tenían toda la razón. La serie es sencillamente impresionante. Es por eso que, en un ejercicio de responsabilidad, me veo en la obligación de animaros a que emprendáis la visualización de esta obra, compuesta por cinco temporadas que, según van sucediéndose, generan en el espectador sensaciones de tensión y de emoción dignas de experimentar. Tanto los personajes como el guión, así como la realización de todos los episodios, alcanzan cotas de maestría. Los diálogos entran en el plano de lo que a mí me gusta calificar como admirable, al igual que la ambientación de todas y cada una de las escenas. Eso sí, si alguien decide iniciarse de verdad en Breaking Bad, debe atender a los capítulos en versión original, y esto es algo que no admite discusión. Las interpretaciones de los actores, tanto de los protagonistas como de los secundarios, son magistrales. Os estoy vendiendo una pedazo de serie sobresaliente, recomendable para cualquiera, tanto para aquellos que se pasan horas y horas disfrutando de cintas llegadas desde el otro lado del charco como para los que no suelen emplear sus ratos libres en semejantes actividades.

martes, 8 de octubre de 2013

Héroe de la clase obrera

Siempre que escucho Working Class Hero de John Lennon acabo acordándome de los Strawberry Fields. Supongo que será por la conexión que había entre el artista y el lugar, o por la imagen final del vídeo, o por ambas cosas. El caso es que Liverpool es, además de una ciudad futbolera, un núcleo de cierta resistencia trabajadora, aunque eso hoy por hoy es más utopía que realidad. No creo que la cultura de masas pueda ejemplificar lo que quiero decir, pero es evidente que determinados personajes inmersos en dicho movimiento han contribuido, en ocasiones desde la lejanía, a mantener vivo el espíritu de la sociedad real, ya sea con poesías, canciones, libros, películas o cualquier otro formato comunicativo. Puede que no tenga nada que ver, o quizás sí, pero para mí la puerta de los Strawberry Fields simboliza un punto de conexión con el origen de lo social, de ahí que mi insistencia por visitar dicho rincón fuese bastante contundente durante mi estancia en Liverpool.

Semejantes reflexiones vienen a mí en esta época extraña, recordando tras leer el "Chavs" de Owen Jones a todos aquellos que un día perdieron la vida en Hillsborough, o a todos aquellos que sufren las injusticias de una sociedad que golpea sin pudor a los desfavorecidos, a los pobres o a los soñadores sin grandes recursos. Por eso hoy me siento con ganas de reivindicar nuestro lema, el You'll Never Walk Alone, porque desde mi posición de ciudadano de base creo que ya es hora de que esta sociedad dormida despierte de una vez, rememorando a los que, como John Lennon, se acordaron de todos los héroes de la clase obrera. Por todos aquellos que, sin salir en los papeles, cumplen lo mejor que pueden con la misión más complicada de todas, la de seguir adelante, que tal y como nos están dejando el mundo, no es poco. Esos son los que de verdad nunca deberán caminar solos.

miércoles, 2 de octubre de 2013

The Cavern: Tras los pasos de Charlotte

Soy muy del acento británico. Estoy acostumbrado a que la mayoría de la gente con la que tengo o he tenido trato me discuta esta cuestión. La gran masa social suele mostrar una clara preferencia por el inglés procedente de Estados Unidos, supongo que debido a la mayor concentración de series y películas que nos llegan desde el otro lado del charco y que el personal visualiza en versión original. También tendrá que ver en ello el hecho de que, casi en su totalidad, los centros educativos españoles oferten clases de inglés basadas en la prosodia y fonética norteamericana, obviando o no considerando a los británicos como modelo a seguir. Aspectos muy cuestionables, desde mi punto de vista. Pues bien, este es otro de los campos -que no son pocos- en los que nado a contracorriente, ya que en los últimos tiempos he decidido decantarme por el acento de las islas y además manifestarlo públicamente, sin temor a los posibles reproches que semejante comportamiento pueda ocasionar. Considero que ese toque rural del inglés británico le aporta a nuestras variables lingüísticas un tinte diferente al acostumbrado, generando en nosotros la opción de poder aprender el idioma desde una perspectiva minoritaria o alejada del patrón normalizado, algo que me empuja a interesarme todavía más por todo este tema.

Teniendo en cuenta lo anterior, tengo que adecuar el presente texto a mi propósito. Resulta que, hace algunos años, pensé que ya era hora de aprender a tocar algún instrumento musical, inclinándome en principio por las seis cuerdas -es decir, la guitarra-. Con el paso del tiempo, no he conseguido una excesiva mejoría, aunque soy capaz de tocar seguidamente acordes e incluso algunos solos, siempre que no impliquen una desmesurada dificultad. Pues bien, llegados a la actualidad, y desde hace ya varios meses, estoy intentando adaptarme a una nueva forma de entender la música, en lo que encuentro un claro paralelismo con la división entre acento británico y acento norteamericano: ahora lo que me llena es tocar el bajo. Quede claro que actualmente no dispongo de la herramienta, pero mis recursos me proporcionan una extraña habilidad basada en disminuir los tonos de la guitarra hasta hacer que las cuatro cuerdas superiores se acerquen ligeramente al sonido de dicho instrumento, siempre con muchos y lejanos matices, claro está. Ensayo algunas canciones sencillas con mi habitual estilo desenfadado, logrando poco a poco que tocar las 'bass-lines' me divierta incluso más que hacer lo propio con los clásicos acordes de guitarra. Empecé tocando -o mejor dicho, intentando tocar- temas de Green Day, pero ahora mi objetivo es fijarme en la mujer a la que ya considero un referente en esto del rock de escuela punk y de las marcas simples de excelencia, Charlotte Cooper. La bajista de The Subways me ofrece una amplia gama de estilos y me suministra sonidos claros y comprensibles, algo que es de agradecer. Los bajistas son los grandes olvidados, muchas veces, en muchas bandas de rock. Es por eso que supongo, teniendo en cuenta mi afición a tomar caminos alternativos o minoritarios, que estoy destinado a olvidarme de la guitarra y a terminar colaborando con mis colegas en ese grupo que todavía no existe tocando el bajo y realizando los coros con un evidente y remarcado acento británico.

Para acabar, dejo un vídeo de The Subways en el que tanto Billy, el cantante, como Charlotte, mi inspiración y bajista de la banda, tocan de forma natural y fluida uno de los temas del tercer y hasta ahora último álbum del grupo. Como podéis apreciar, aparte de ser una excelente bajista, tiene también un potente acento británico que le proporciona un plus definitivo a su favor.