martes, 17 de febrero de 2015

Las falsas clases medias

Dicen que ya no hay lucha de clases, pero es una gran mentira. La lucha de clases está a la orden del día y no sólo en nuestra vida diaria, sino también en el fútbol. La mayoría de los aficionados de diseño suelen desear que sus equipos fichen estrellas de nivel mundial, porque lo que vende en esto del deporte es tener en tus filas a uno de esos jugadores cuya camiseta genera increíbles beneficios. Sin embargo, a la hora de salir al campo a pelear por ganar un partido o por cumplir unos objetivos específicos, como no dispongas de futbolistas de corte especializado, lo vas a tener muy difícil. Muy pero que muy difícil. La prensa, al menos en mi país, solía denominar “individuos de clase media” a ese tipo de futbolistas de corte especializado. Una falacia similar a denominar a la clase trabajadora que dispone de mejor posición salarial como precisamente eso, clase media. Aquel que no posee un medio de producción, aquel que se ve en la obligación de vender su fuerza de trabajo, es parte de la clase trabajadora. Y aquellos que poseen pequeños medios de producción, también. Por lo tanto, los deportistas considerados estrellas del firmamento, al fin y al cabo, pertenecen a la clase trabajadora. Porque ninguno de ellos es dueño de un club, y en cualquier momento pueden ser despedidos o traspasados en función de su rendimiento o de los intereses de los directivos de turno. Que no nos engañen. Somos de la clase trabajadora, de los de abajo. Y la lucha es contra los de arriba. En el fútbol, aunque lo parezca, las cosas no son en absoluto diferentes.

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