viernes, 17 de octubre de 2014

El problema del periodismo

Últimamente vengo dándole vueltas en mi cabeza a un aspecto esencial del deporte y más específicamente del fútbol: el periodismo. Cuando me da por mirar las noticias deportivas en televisión, cosa que ocurre con muy poca frecuencia, suelo desesperarme ante la manera en la que se presentan las novedades, los resultados, las polémicas y todo lo relacionado con la temática en cuestión. Determinados programas deportivos han convertido al fútbol en un espectáculo que se acerca más a lo relativo a la prensa rosa que a lo que debería ser, es decir, un elemento básico de socialización de las clases populares. Desde mi punto de vista, el fútbol guarda un estrecho valor con lo emocional, construyendo en las personas una parte intrínseca de la identidad social de cada uno. El periodismo deportivo ha atacado este componente, transformando la dialéctica futbolística en un objeto despreciable y acorde a un patrón televisivo absurdo y vacío de argumentos.

Y ahí no acaban los problemas. El periodismo en su relación con el deporte y con las redes sociales como principal vía de escape, está destinado a la desaparición absoluta a medio o incluso a corto plazo. Hoy por hoy, vivimos en una red global en la que existen contenidos a raudales relativos al fútbol y a muchos otros deportes, pero curiosamente, en un 80% de los casos esos contenidos son gratuitos, nadie los paga. Los medios digitales se están aprovechando, en gran medida, del talento y de la pasión de las personas para explotar sus capacidades comunicativas sin ofrecer una remuneración a cambio. Vemos constantemente como colaboradores de televisión cobran cifras astronómicas por decir cuatro chorradas mientras que cientos de chavales, en blogs por internet, analizan, debaten, opinan y generan planteamientos de calidad sin obtener un euro, una libra o un dólar por ello. Creo que el periodismo deportivo, en su vertiente oficial, atraviesa una decadencia ilimitada. El futuro es incierto, compartir en la red nuestras ideas es enriquecedor, pero tengamos cuidado, ya que pretender que una profesión seria y teóricamente rigurosa -asumiendo que el periodismo lo sea- acabe sustentándose por medio del altruismo de la gente, conducirá a que los listos de siempre se aprovechen de nosotros de la peor forma posible. Valoremos al máximo nuestro trabajo.

PD: Os dejo un link a un artículo que he escrito para la página web de la empresa de marketing de unos amigos. Trata sobre la importancia de las emociones en la mercantilización del deporte: http://harperandlindberg.com/2014/10/06/marketing-deportivo/

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