Supongo que ya lo habré escrito alguna vez, pero en ocasiones es necesario repetirse. No tengo por costumbre interesarme por las andanzas de nuestros jugadores más allá del desempeño que ejecutan en los terrenos de juego. Del mismo modo, suele importarme lo justo a lo que se dedique el cuerpo técnico en sus ratos libres. Teniendo en cuenta lo anterior, debo reconocer que desde que Jürgen Klopp llegó al club, me inquietan moderadamente sus coqueteos con el terreno de lo mediático. En el momento en el que nuestro actual entrenador se hizo un nombre en el mundo del fútbol mundial llevando al Borussia Dortmund a la gloria, la mayoría de aficionados al deporte rey descubrieron el carisma de este individuo. Es curioso ya que muchos de mis amigos y conocidos no tenían ni idea de quién entrenaba al Liverpool hace escasos meses y, sin embargo, ahora todos y cada uno de ellos saben a la perfección el nombre del tipo encargado de copar semejante responsabilidad.
En el fútbol moderno cuesta hacerse sitio en las conversaciones cotidianas de la gente si no tienes en tus filas a varios jugadores mediáticos o, en este caso, a un entrenador con auténtico gancho en los medios de comunicación. Por suerte, Jürgen Klopp es tan mediático como comprometido con la causa. Sin duda, una gran parte de la comunidad futbolística consideraba que era el hombre idóneo para comandar las riendas de un club de la categoría del Liverpool. Será por las similitudes que existen entre nosotros y el Borussia Dortmund. Y será también porque, aunque llevemos años en la segunda o tercera línea internacional en cuanto a resultados, la mística que rodea a nuestra entidad, con sus altibajos, continúa estando intacta.
En el fútbol moderno cuesta hacerse sitio en las conversaciones cotidianas de la gente si no tienes en tus filas a varios jugadores mediáticos o, en este caso, a un entrenador con auténtico gancho en los medios de comunicación. Por suerte, Jürgen Klopp es tan mediático como comprometido con la causa. Sin duda, una gran parte de la comunidad futbolística consideraba que era el hombre idóneo para comandar las riendas de un club de la categoría del Liverpool. Será por las similitudes que existen entre nosotros y el Borussia Dortmund. Y será también porque, aunque llevemos años en la segunda o tercera línea internacional en cuanto a resultados, la mística que rodea a nuestra entidad, con sus altibajos, continúa estando intacta.

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