sábado, 24 de diciembre de 2016

Los porteros

Aquellos que nos encontramos en gran medida próximos a un proyecto político como Podemos, movimiento que nació hace casi tres años en España, estamos acostumbrados a hablar de debates internos en los últimos tiempos. Los distintos líderes de la agrupación afirman que las discusiones en el seno de una estructura social deben plantearse en términos de apertura, con la máxima transparencia. Coincido con dicha tesis, aunque albergo ciertas reservas, ya que en ocasiones abrirse en exceso puede conducir a que la opinión pública confunda corrientes de opinión con corrientes de división -algo en lo que los distintos medios de comunicación ponen especial empeño-. Sin embargo, no tener miedo a debatir es un ejemplo actitudinal de madurez considerable. Algo similar ocurre en un equipo de fútbol. En nuestro caso, el debate interno, desde pretemporada, reside en el puesto de portero.

La llegada de Loris Karius puso en entredicho la continuidad de Simon Mignolet en la condición de guardameta titular indiscutible. Es más, el propio Karius se hizo con la titularidad después de recuperarse de una inoportuna lesión que le privó de arrancar la campaña en el once inicial. Pero tras algunas actuaciones dubitativas, y especialmente tras la derrota en Bournemouth y el empate contra el West Ham, Mignolet ha vuelto a hacerse un hueco en la alineación mandando a su colega al banquillo. Confieso que no tengo muy claro cuál de los dos acabará asentándose rutinariamente en la portería. Ahora mismo, mi convencimiento es que ni siquiera Jürgen Klopp lo sabe. Por lo tanto, el debate va a continuar. Y quizás es bueno que así sea, por eso de que los futbolistas, al reconocer competencia interna, entrenan mejor a diario.

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