Hace años, en mi época infantil, solía interesarme por el diseño de las porterías de los estadios de fútbol. Es más, tenía por costumbre reconocer el terreno en el que se estaba disputando un partido en función de la forma y estructura de las redes de ambas metas. Incluso diseñaba mis propias porterías diferenciadas con el propósito de jugar a las chapas. Lo hacía con cajas de cartón, normalmente de galletas. Aquello parece ahora un simple pasatiempo de la infancia. Sin embargo, todavía sigo fijándome, hoy en día, en las porterías y en las redes de los diferentes recintos futbolísticos tanto de Inglaterra, como del panorama internacional. De hecho, el distintivo color rojo de las redes de Anfield durante las últimas campañas llamaba mi atención. Por eso no ha dejado de sorprenderme que Jürgen Klopp haya decidido recuperar el blanco en las redes de las metas de nuestro estadio, argumentando que de ese modo los jugadores obtendrán una mejor visibilidad del arco. Resulta que mi interés por el tema de las porterías guardaba un cierto sentido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario