Tengo que decir que creo en la suerte. Considero que en esto del deporte, a la calidad de los jugadores de un equipo debe acompañarle siempre una gran dosis de suerte a la hora de conquistar campeonatos. Por eso, sin la suerte que en un momento dado evita la lesión de uno o varios estandartes, o sin la suerte que provoca que un rechace del contrario acabe permitiéndote anotar un gol decisivo, es complicado lograr triunfos en la mayoría de las ocasiones. Del mismo modo que los equipos deportivos han de gozar de fortuna en el proceso de cumplir sus objetivos, los aficionados no somos ajenos a tal circunstancia. Y es que ayer estuve viendo el partido que disputábamos en tierras finlandesas ante el HJK Helsinki desde el primer minuto hasta, aproximadamente, el minuto setenta, momento en el que con torpeza decidí bajar a hacer algo de ejercicio a la calle imaginando que el choque, visto lo visto, no iba a dar mucho más de sí. Justo tres minutos después de mi ausencia en el visionado, Origi abría el marcador, para poco después, dar paso al tanto de Coutinho que sentenciaba la contienda. En resumen, me perdí lo mejor de la tarde. A este tipo de sucesos hago referencia cuando proclamo que, en el ámbito deportivo y en la vida en general, se necesita la suerte como aliada hasta en los mínimos detalles.
Once titular LFC: Mignolet, Clyne, Skrtel, Lovren, Gómez, Henderson, Milner, Lallana, Coutinho, Ibe, Ings
Sustituciones LFC: Origi, Maguire, Chirivella
Goles LFC: 73' Origi; 78' Coutinho
Once titular LFC: Mignolet, Clyne, Skrtel, Lovren, Gómez, Henderson, Milner, Lallana, Coutinho, Ibe, Ings
Sustituciones LFC: Origi, Maguire, Chirivella
Goles LFC: 73' Origi; 78' Coutinho

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