lunes, 3 de marzo de 2014

Un infiltrado en Wembley

En una época en la que a uno le cuesta horrores llegar a creer en las personas, de cuando en cuando determinados jugadores de fútbol te hacen recuperar la ilusión con respecto al deporte y al compañerismo que destila. En vista de que el Liverpool no va a pisar Wembley en el presente curso, nuestro centrocampista Jordan Henderson se acercaba en la tarde de ayer hasta el estadio londinense para animar al Sunderland, equipo del que fue miembro, en la final de la Copa de la Liga ante el Manchester City. Un gesto elogiable, ya que el chaval además se infiltró en el graderío como si de un hincha corriente se tratase, eso sí, cubriéndose el semblante con una capucha para no llamar en exceso la atención del respetable. Lástima que los de rojo, blanco y negro no levantasen finalmente el trofeo.

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