El año está a punto de llegar a su final y al Liverpool todavía le queda un partido que afrontar en la tarde del día de mañana. Recibimos al Manchester City en lo que, en mi opinión, es una jornada traicionera. La Premier League no descansa y hasta en la misma noche de fin de año se colocan enfrentamientos de alto nivel. Si hay una manera de denominar a 2016, pienso yo, es como el año de la acumulación de partidos. En la campaña anterior disputamos un número descomunal de choques, mientras que en lo que va de la actual, pese a no participar en competición europea, la intensa pelea por los puestos altos de la clasificación transforma toda contienda en una lucha despiadada. El gran deseo es que 2017 traiga alegrías o, al menos, la percepción de que plantilla y afición, se consigan o no los objetivos, dejamos el alma en cada minuto de juego.
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