El próximo fin de semana, el equipo defiende el liderato momentáneo de la Premier League en el estadio del Southampton, un partido complicado en el que tenemos la oportunidad de seguir demostrando que somos un colectivo sólido y aspirante a los puestos altos de la tabla. Debido a motivos personales, no podré visualizar la contienda y, además, me será imposible elaborar las reflexiones de rigor. Tal tesitura, unida a la escasez de novedades que deparan los parones de fútbol de selecciones como el que hemos atravesado estos días, me impulsa a mostrar a los fieles del blog la camiseta clásica que adquirí una vez finalizada la pasada campaña. Se trata de la elástica correspondiente a la década de los 70, aquella en la que el Liverpool se convirtió en dominador del viejo continente y con la cual empezamos a construir una leyenda que perdura en nuestros tiempos. Con la intención de adquirir, en los próximos meses, la tercera camiseta de la presente temporada, lo cierto es que las equipaciones de la actualidad no se acercan, ni de lejos, al romanticismo que irradian las de épocas pasadas. Ahora que los logos de publicidad inundan las casacas futboleras, a lo que hay que añadir los cambios permanentes que se producen de un curso a otro en el diseño de las mismas, es digna de reconocimiento la sencillez de antaño, que a la hora de enfundarse una camiseta con la intención de animar a los jugadores, resulta sublime y suficiente.

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