Tengo en casa dos trofeos individuales que gané en mi época de jugador de baloncesto federado. Uno de ellos corresponde al de mejor jugador de un torneo en concreto, mientras que el otro es un premio al jugador más valioso de la temporada en el equipo del que formé parte en dicho curso. Nunca les he brindado especial importancia, más allá de una sensación de orgullo personal de la que jamás he presumido. Como deportista, no va conmigo eso de lanzarme flores, porque considero que la clave reside en hablar en la cancha y no fuera de ella. Que Jürgen Klopp haya sido elegido entrenador del mes de septiembre en la Premier League, al igual que en mi caso personal, es motivo de orgullo para el club y significa que el colectivo marcha bien. No obstante, no debemos alardear en exceso de la cuestión, ya que lo crucial es que nuestro técnico mantenga a los jugadores con la implicación y el rendimiento actual hasta el final de campaña.

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