El partido fue tan malo que estuve toda la segunda mitad debatiendo en mi interior si bajar a hacer ejercicio tras el pitido final del árbitro o dejarlo para el día siguiente. Da la sensación de que seguimos siendo un bloque construido con el objeto de sorprender a los contrincantes en lugar de tratar de dominar las contiendas. Con esto me refiero a que ayer, pese a contar con la posesión del balón durante gran parte del encuentro, no logramos inquietar ni una sola vez a un oponente que supo defenderse con eficacia. Y quizás ese es el gran problema del Liverpool en los últimos años. Somos un rival muy peligroso a la hora de enfrentarnos a los equipos fuertes del campeonato, pero contra los rivales que sobre el papel son factibles, el atasco en el que acabamos naufragando resulta desesperante. Acaba de empezar la temporada y ya hemos asistido a un ejemplo bien distinguido de la cuestión: repaso al Arsenal la pasada semana y derrota en Burnley en una tarde de sábado desastrosa.
Once titular LFC:
Mignolet, Clyne, Lovren, Klavan, Milner, Henderson, Wijnaldum, Lallana, Coutinho, Firmino, Sturridge
Sustituciones LFC:
Origi, Moreno, Grujic
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