martes, 29 de diciembre de 2015

Memoria histórica

Antes de visitar al Sunderland en el último partido del año 2015 en el que además concluye la primera vuelta de la liga, conviene hacer un repaso a lo que han supuesto los meses que ya dejamos atrás para arrancar de nuevo con propósitos, deseos, ilusiones y todas esas historias. Y es que 2015 no ha sido un año que los seguidores del Liverpool recordaremos en cuanto al terreno deportivo se refiere. Quizás lo que más podamos destacar en el futuro, y ojalá que sea así, es que fue el año en que llegó Jürgen Klopp al equipo. Si logramos que 2015, dentro de tres o cuatro cursos, tenga ese mínimo de importancia, será que las cosas nos habrán ido bien. Por otra parte, también es preciso que hagamos un esfuerzo por recordar que, allá por el pasado mes de mayo, se cumplía una década de la última gran hazaña de los nuestros, la consecución de la quinta Copa de Europa en Estambul. Sobra afirmar que, cuando festejar el aniversario de un triunfo se convierte en el hecho fundamental del año, eso es que las circunstancias no marchan, en terreno de lo futbolístico, de la mejor manera posible. Teniendo en cuenta que somos y siempre seremos un club de los grandes, esto es un problema a resolver. No obstante, hacer memoria es fundamental en todos los ámbitos de la vida, y en concreto, hacer este tipo de memoria histórica nos sirve para tener presente nuestra esencia, independientemente del momento actual y de las adversidades que estemos afrontando. Por eso hoy, día previo a jugar frente al Sunderland y cerrar un año 2015 intrascendente en cuanto a logros y triunfos, quiero reivindicar la memoria histórica del Liverpool y dejar claro que, más allá de los problemas que toque atravesar, somos grandes y nuestra camiseta merece un lugar único e irrepetible en la historia del fútbol mundial.

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