Decía el grupo Reincidentes en un célebre tema que sentirse diferente, casi marginal, conduce a un cierto odio de la obediencia y a la necesidad creciente de escapar. A mí, al igual que a un referente como Julio Anguita, me gustan los rebeldes, pero los rebeldes con causa. Es muy habitual que en esto del fútbol la mayor parte de aficionados crea saber mucho más de tácticas y alienaciones que los propios entrenadores. Algunos incluso suspiran por vestirse con el chándal o el traje y bajar al banquillo a dirigir a su equipo, convencidos de que lo harán mejor que el manager de turno. Sin embargo la locura alcanza el colmo del esperpento cuando un tipo totalmente desconocido, desde el salón de su casa, decide enviar una carta al club ofreciéndose para el puesto de técnico debido a su brillante experiencia a los mandos de un equipo virtual en el juego FIFA 15 de EA Sports. Ya no sé si es falta de cordura o un intento de darse a conocer con extrañas pretensiones incluidas. Los sucesos a los que me estoy refiriendo ocurrieron recientemente, tras el despido de Brendan Rodgers y poco antes de la llegada de Jürgen Klopp. El individuo en cuestión recibió la contestación de rigor del club, la cual he adjuntado en la imagen que ilustra el presente texto. Tenemos que suponer que en los despachos se lo tomaron con humor, porque a veces esa locura transitoria puede guiar a la gente hacia una rebeldía sin causa y a tratar de alcanzar los sueños de la infancia mediante planes que, en general, son por completo un disparate.

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