Cuando estuve en Anfield se me pasaba constantemente por la cabeza la posibilidad remota de llegar a trabajar para el club en alguna ocasión. Un suceso semejante implicaría tener el privilegio de tocar la legendaria placa del túnel de vestuarios cada día de la semana. Sin embargo, sé que ilusiones así son tan absurdas que el simple hecho de pensarlas resulta por completo surrealista. Por eso, en cierta medida, envidio a Jürgen Klopp. Siempre he considerado que si hay un equipo en el mundo que se parece al Liverpool, ese es el Borussia Dortmund. Ya apunté en otro texto que, para mí, Liverpool y Borussia Dortmund son los mejores clubes del planeta. Y esto es algo que me conduce, además de a envidiar a Jürgen Klopp por haber entrenado con éxito al conjunto alemán y por el honor que supone, en la actualidad, ser el manager del Liverpool, a esperar un cambio de planteamientos en la entidad a nivel general y un impulso futbolístico, actitudinal y de carácter contundente. Mi gran deseo, más allá de pelear por ganar títulos o cumplir con determinados objetivos a corto, medio y largo plazo, es volver a sentir que Anfield disfruta. Es indudable que nuestro estadio vive una etapa confusa y apagada. Culpa de ello tienen, en parte, las oleadas de turistas que se presentan en los partidos y que no conocen ni una sola canción de las que entona el graderío. Pero es evidente que los seguidores de verdad también han mostrado una disposición muy pasiva en las épocas recientes. Si algo le pido al nuevo entrenador es que sea capaz de devolvernos la ilusión.
Repasando los comentarios de muchos compañeros y compañeras, percibo que la alegría, aunque no hemos disputado todavía ningún choque dirigidos por este individuo, va retornando al entorno del club. Y eso es muy bueno. Ahora queda que nos demos un margen de tiempo para que el proyecto que arranca en la presente semana pueda ir instalándose con paciencia en el imaginario colectivo y, en concreto, en el seno de la plantilla, que buena falta hace.
Repasando los comentarios de muchos compañeros y compañeras, percibo que la alegría, aunque no hemos disputado todavía ningún choque dirigidos por este individuo, va retornando al entorno del club. Y eso es muy bueno. Ahora queda que nos demos un margen de tiempo para que el proyecto que arranca en la presente semana pueda ir instalándose con paciencia en el imaginario colectivo y, en concreto, en el seno de la plantilla, que buena falta hace.

No hay comentarios:
Publicar un comentario