Anoche estuve actualizando mi ordenador portátil. Lo cierto es que acostumbro a utilizarlo poco y eso me lleva a tener que atender, cada vez que lo uso para algo, a un número amplio de actualizaciones. El aparato exige reiniciarse al instalar los diferentes complementos en los programas de rigor, de manera que el suceso implica una cuantía de tiempo importante en modo de espera por mi parte. Sin embargo, es de suponer que dichos avances informáticos implicarán que la computadora funcione mejor, en teoría. Porque no siempre es así. Determinadas actualizaciones pueden empeorar o ralentizar el funcionamiento del ordenador, por lo que conviene estar alerta. No obstante, cuando se dan errores o fallos importantes, el primer paso siempre es reiniciar. Es posible que, a veces, actualizar y reiniciar sea conveniente, no sólo en el mundo virtual, sino también en el mundo real. Con esto no estoy queriendo decir que haya que buscarle sustituto a Rodgers de inmediato, pero ante los atascos y las complicaciones, valorar la opción de pulsar el botón de reinicio es inevitable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario