jueves, 2 de abril de 2015

Compromiso fallido

Poco menos de un año atrás, allá por mayo y junio de 2014, comentaba con mi padre que Nikola Mirotic, actual jugador de los Chicago Bulls, estaba empeorando su rendimiento en Europa porque tenía la mente puesta en la NBA. Es evidente que un tipo de sus características, probablemente el mejor ala-pívot que ha dado el basket europeo en los últimos cinco años, no se iba a haber vuelto malo de repente, de la noche a la mañana. Era obvio que pensaba más en su incorporación a la mejor competición del planeta, en evitar lesiones, en cuidarse de cara al gran salto, que en emplearse a fondo por ganar la Euroliga o la liga ACB. Cuento esto porque no es la primera vez que veo un caso similar en el deporte. Algo parecido podría estar sucediendo con Raheem Sterling. Sabíamos que esta temporada sería la de su explosión casi definitiva y en parte así ha ocurrido, aproximadamente hasta el mes de febrero, diría yo. Desde entonces, su bajón físico y mental es considerable. Tanto que, visto lo visto, no me extrañaría que terminase perdiendo el puesto de titular. Sobra decir que las causas de semejante falta de concentración y compromiso se pueden deber, en amplia medida, a su voluntad de rechazar la renovación con el club y de salir al mercado el próximo verano. No es de extrañar, en los tiempos que corren, que los futbolistas se apresuren en abandonar el barco si viene alguien de fuera a ofrecer dinero y posibilidad de supuesto éxito inmediato. Así que de nuevo, me temo que uno de nuestros talentos acapara todas las papeletas para dejar de vestir nuestra camiseta. Por mi parte, no quiero en la plantilla a individuos que se lo tienen que pensar dos veces antes de decir sí al Liverpool, de modo que ya conoce bien el camino de salida si finalmente decide no renovar su contrato.

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