Una de las últimas grandes noches europeas que acogió Anfield, hay que recordar, fue aquella semifinal de la Copa de la UEFA en 2010 en la que caímos eliminados en la prorroga frente al Atlético de Madrid, para desesperación de todos nosotros. El ambiente previo al partido resultó digno del evento, aunque la disputa de la Copa de la UEFA no tiene ni punto de comparación con lo que significa hacer lo propio en la Copa de Europa. Hemos vivido demasiado tiempo sin que el himno de la Champions League sonase en nuestro estadio. Por suerte, mañana volveremos a disfrutar del mismo. Espero que los desplazados hasta las gradas generen esa atmósfera a la que el entorno futbolístico suele denominar “las noches europeas en Anfield”, porque si queremos llegar lejos en esta competición es obligatorio tirar del carro, equipo y afición. Con la visita del Ludogorets arranca la fase de grupos, en la que jugaremos un total de seis partidos con el claro objetivo de clasificarnos para los octavos de final.
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