Era 1997 y recuerdo estar viendo la televisión. El verano se acercaba y ya había pasado prácticamente un año desde la Eurocopa de Inglaterra, aquella que ganó Alemania y en la que, definitivamente, nació mi interés por el fútbol. Cambiando de canal y sin rumbo fijo, me topé por casualidad con la final de la Copa de Europa cuyos protagonistas eran el Borussia Dortmund y la Juventus, y que ese curso se disputaba en Munich. Tal acontecimiento llamó mi atención sobremanera, no por el hecho de estar en juego el trono europeo, que también, sino por el color de la camiseta del conjunto alemán, un amarillo chillón de tonalidad similar al de los petos que utilizan los trabajadores de los aeropuertos, por referirme a un ejemplo ilustrativo.
Reconozco que las simpatías que profeso hacia el Borussia Dortmund vienen condicionadas desde entonces. Pero van más allá. Un club que representa el trabajo de base, con una comunidad de aficionados muy similar a la del Liverpool y que se hace llamar el equipo de los obreros, sólo puede despertar mi admiración.
Mañana nos visitan en partido amistoso. Ayer, los nuestros entrenaron en Anfield con vistas al choque frente a los alemanes y al comienzo de la liga el fin de semana que viene. The Kop estuvo abarrotado de gente con ganas de competición, por lo que espero que el ambiente que se genere en la grada durante la contienda contra los amarillos cumpla las expectativas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario