Son innumerables los recuerdos fatídicos, malditos y desesperantes que pasaron por mi cabeza cuando el Palace, en apenas unos minutos, nos remontaba tres goles de diferencia y truncaba definitivamente nuestras pocas opciones de ganar la liga -el Manchester City se llevó la victoria del estadio del Everton el pasado sábado-. Al final va a resultar que la verdadera temporada terminó con el triunfo en Norwich y desde entonces la competición ha podido con nosotros. Nada debe empañar la gran campaña del equipo, aunque es cierto que no merecíamos un colofón tan cruel, por decirlo de alguna manera. Las lágrimas de Suárez y de Gerrard a la conclusión del choque son una clara muestra de la ilusión chafada, a pesar de que hemos ido mucho más allá del auténtico objetivo y, seguramente, de las posibilidades reales de la plantilla. El partido de ayer deja la sensación de que entregamos en bandeja el título al Manchester City, eso es obvio, pero quedan 90 minutos por disputar y hay que despedir el curso como merece, en comunión con un grupo de jugadores y con un cuerpo técnico que nos ha devuelto la ilusión y lo más importante, un sitio en Europa.
Once titular LFC: Mignolet, Johnson, Skrtel, Sakho, Flanagan, Gerrard, Lucas, Allen, Sterling, Suárez, Sturridge
Sustituciones LFC: Coutinho, Moses
Goles LFC: 18' Allen; 53' Sturridge; 55' Suárez

Barclays Premier League, qué bonita eres. Pero, a veces, te odio. Si el Manchester City pierde un partido de dos que le quedan por disputar en el Etihad Stadium y el Liverpool gana el domingo en Anfield, podemos ser campeones. Dudo mucho que eso suceda, pero quién sabe. Hace nueve años el Liverpool en Estambul me enseñó una lección que me acordaré toda la vida. "Siempre es posible". Llevo muchos años viendo jugar al mejor equipo de Inglaterra y nunca he disfrutado tanto como este año. Gracias Liverpool, gracias Brendan Rodgers. Nunca caminaréis solos.
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