
De todas las veces que he deambulado por Londres, hay un lugar al que todavía no he acudido de visita aunque estoy convencido de que merecería la pena dejarse caer por allí. Me refiero al estadio del Fulham, uno de los más especiales del país y que además y para mayor deleite se encuentra pegado al río. Las combinaciones entre fútbol y romanticismo siempre me han llamado la atención, de modo que me veo en el deber de apuntar la incuestionable necesidad de caminar por dicho emplazamiento la próxima vez que me persone en la capital británica. Lo cierto es que reflexioné sobre ello una y otra vez durante la noche de ayer, en la que me tocó visionar el partido en diferido gracias al aparato de vídeo, que por suerte funcionó sin contratiempos. Los míos las pasaron canutas para doblegar a un inspirado contrincante al que nuestros defensores, que pusieron mucho de su parte para que nos anotasen los goles en contra en dos jugadas bastante ridículas, ayudaron en sus desempeños. Al final pudimos sacar los tres puntos mediante un penalti convertido por Gerrard en el último minuto, una manera verdaderamente agónica de vencer no obstante reconozco que, transcurridas varias horas, se valora sin duda con gran regocijo.
Once titular LFC:
Mignolet, Flanagan, Skrtel, Touré, Cissokho, Gerrard, Henderson, Coutinho, Sterling, Suárez, Sturridge
Sustituciones LFC:
Teixeira, Agger
Goles LFC: 41'
Sturridge; 72'
Coutinho; 90'
Gerrard
No hay comentarios:
Publicar un comentario